Robert Mugabe perdió las elecciones y no se conformó con obligar a los ciudadanos a una segunda vuelta sino que dejó sin casa ni alimentos a una parte de los opositores. Ahora afirma que después de los sufragios, en los que se presenta como único candidato, dialogará con ellos.
Entrevista al director de Wanafrica
“Está intentando seguir en el poder como sea… hemos perdido nuestra oportunidad al aceptar una segunda vuelta, porque Mugabe ha aprovechado el recuento y la convocatoria para prepapararlo todo”, afirma Oumar Diallo, director de la revista Wanafrica.
Mugabe ha asegurado a que está dispuesto a hablar con la oposición, pero después de unas elecciones en las que concurre como candidato único.
Por otro lado, el International Herald Tribune, a las ocho y media de la tarde de ayer hicieron una sentada durante una de las noches más frías del año frente a la embajada sudafricana de la capital de Zimbabue. La mayoría no se habían alimentado desde hacía varios días y necesitaban atención médica.
Esta situación se correspondería con lo que había advertido Tsvangirai cuando afirmó que la violencia de Mugabe continuaba y que, a pesar de las promesas del régimen, no estaba seguro de que respetara su integridad si abandonaba el asilo diplomático en la embajada de Holanda.
No es casualidad que se hayan manifestado en la delegación sudafricana. El director de la revista Wanafrica, considera que “Mugabe ha tenido el apoyo de Sudáfrica hasta ahora” e incluso el propio dictador podría plantearse la posibilidad de exiliarse allí.
También se han manifestado en las puertas de la delegación sudafricana, porque este país apoyó la condena del tirano por parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y porque es el vecino más rico. Sudáfrica sería el primer lugar adonde irían los refugiados de Zimbabwe.
El ex gobernante sudafricano, Nelson Mandela, afirmó ayer por la noche que la situación en el país era “un trágico fracaso del liderazgo en Zimbabue“. El silencio mantenido hasta ahora por el histórico dirigente se ha debido al pacto que mantiene con el presidente de Sudáfrica, que es su sucesor, para no interferir en las áreas de su competencia. Mbeki ha intentado mediar entre Mugabe y la oposición.
La oposición decidió retirarse de las elecciones generales el viernes pasado porque no tenían las suficientes garantías democráticas. Las Naciones Unidas aseguraron que los sufragios no podían ser ni justo ni legítimos, pero no se atrevieron a expresar que Tsvangirai podía ser el sucesor legítimo de Mugabe porque había ganado unas elecciones que no tenían por qué incluir una segunda vuelta.
La sociedad internacional está preocupada por la estabilidad de Zimbabue, por lo que la Comunidad de Desarrollo de África del Sur, una organización que agrupa a 14 países del continente negro, ha pedido al dictador que aplace las elecciones porque el viernes se podría convertir en un plebiscito de apoyo a Mugabe.
“Si hay recursos, entonces se hace algo…cuando un país no los tiene en África es raro que se hable de democracia”, sentencia el director de Wanafrica.
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