Política

Mugabe tendrá que aceptar a la oposición dentro de su gobierno

El Gobierno y la oposición de Zimbabue firman hoy en Harare un acuerdo para empezar a negociar la composición de un gobierno de unidad nacional. El dictador, Robert Mugabe, se ve obligado a hacerlo por la presión de una comunidad internacional que ha calificado de “injustos” e “ilegítimos” los resultados de los sufragios en los que salió elegido.

Esta semana empiezan las conversaciones
No es común que un dictador africano que lleva 28 años en el poder acepte un gobierno en el que tenga que integrar a su principal adversario. Sin embargo, esto es lo que está empezando a ocurrir en Zimbabue. Robert Mugabe y Morgan Tsvangirai, líder del Movimiento para el Cambio Democrático, firman hoy un acuerdo para negociar la composición del nuevo Ejecutivo.

El principal mediador será el presidente sudafricano Thabo Mbeki, que fue rechazado en numerosas ocasiones por Tsvangirai debido a su estrecha relación con del dictador hasta que la comunidad internacional empezó a presionarle y Nelson Mandela declaró en público que el liderazgo de Mugabe había sido un fracaso. Sudáfrica, durante estos últimos años, ha favorecido los intereses de Mugabe para favorecer a sus empresas en la explotación de los ricos yacimiento de oro y platino que posee Zimbabue.

El acuerdo para empezar las conversaciones se debía haber firmado el pasado miércoles en Harare, pero Tsvangirai se negó a hacerlo antes de que Mbeki mantuviera una reunión con los representantes de la Unión Africana y Naciones Unidas, que son los dos organismos en los que confía el líder de la oposición. Al final de la reunión, decidieron que Mbeki continuaría siendo el mediador pero en calidad de representante de Comunidad para el Desarrollo de África Meridional.

Morgan Tsvangirai ganó el 29 de marzo las elecciones a la presidencia de Zimbabue, pero Robert Mugabe improvisó una segunda vuelta, porque, a su juicio, el margen de la victoria había sido “demasiado estrecho”. El dictador aprovechó el tiempo entre los dos comicios para reprimir a la oposición, desahuciar a muchos de sus miembros, e incluso prohibirles el acceso a medicinas o alimentos básicos.

Mugabe logró presentarse a la segunda vuelta, que se celebró el 27 de junio, como el candidato único. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, con el voto a favor de Sudáfrica, calificó los resultados de “injustos” e “ilegítimos”.

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