Santi Lucas
En los últimos días se ha reproducido un viejo pero corriente, siempre vivo e inacabable debate social respecto a la situación de la mujer española en el proceso de conquista de la igualdad. De una forma cíclica, episódica, intermitente, los medios de comunicación publican estadísticas, informes y datos sobre el estado de la cuestión, en términos comunes de insatisfacción y de metas no alcanzadas aun. Los avances son indudables, el ritmo puede discutirse, pero no una creciente sensibilidad para eliminar o rebajar algunos obstáculos profundamente cimentados.
En torno a la paridad de sexos se suelen decir y proponer cosas muy interesantes, y también algunas tonterías solemnes. Entre las primeras, incluyo unas declaraciones a la prensa de Rosa María García, Consejera delegada de Microsoft. Dice esta joven empresaria, cargada de experiencia y de sentido común, que “el talento no tiene sexo”. A lo que habrá que ayudar es a poner en valor todos los talentos humanos sin distinción de género, para que todos también aprovechemos esa lucidez en nuestras vidas.
En un estudio reciente, elaborado por la Asociación de Mujeres Periodistas de Cataluña, sobre la proyección femenina en los medios de comunicación, se ofrecen algunas conclusiones perniciosas que habría que intentar corregir sin miramientos ni lastres demagógicos. Aunque entre los profesionales del periodismo de los medios analizados hay un equilibrio casi total de hombres y mujeres, la presencia de los hombres en las noticias difundidas en España es casi cuatro veces superior a la de las mujeres, que cuando protagonizan las informaciones lo hacen mayoritariamente en calidad de víctimas o asociadas al mundo frívolo del corazón. La coordinadora de esta trabajo dice que “los medios no reflejan la presencia ni la actividad real de las mujeres desde el punto de vista cualitativo como cuantitativo”.
Creo que es importante subrayar un aspecto negativo que podría corregirse sin un gran esfuerzo. Casi el 40% de las referencias a mujeres en las noticias no llevan asociado ningún cargo u ocupación, cuando el porcentaje en los hombres es sólo del 12%. Me parece bastante razonable reclamar que en el camino hacia una igualdad real de talentos se identifique con su justa dedicación a las/los protagonistas.








