Miles de personas realizaron ayer una marcha, con comienzo en un céntrico punto de la Ciudad de México, en contra de la creciente ola de violencia que incluye desde secuestros hasta la aparición de cuerpos decapitados
Participó más de medio millón de personas
Los manifestantes caminaron desde el Ángel de la Independencia, situado en el popular Paseo de la Reforma, portando veladoras y ataviados de blanco, como símbolo de la paz que demandan al Gobierno del presidente del país, Felipe Calderón.
Algunos de los asistentes a la marcha aseguraron que “todo está peor, ha habido más secuestros y más asesinatos”. Esta es la segunda movilización reciente de este tipo. En 2004, casi un millón de personas marcharon también por la misma calle y hasta el Zócalo de la Ciudad de México, pidiendo el cese de la violencia.
En esta ocasión, se cree que participaron más de 500.000 personas, protegidas por casi 3.500 policías, más de 200 patrullas, cámaras de vigilancia y un helicóptero.
Además, había programadas otras manifestaciones similares en ciudades de la frontera entre México y Estados Unidos, donde cada vez son más comunes los enfrentamientos entre bandas rivales del narcotráfico, que luchan por el control de la rutas de tráfico de estupefacientes.
Más de 2.300 personas han sido asesinadas este año en incidentes relacionados con el narcotráfico y en la última semana ha crecido el número de cadáveres sin cabeza.
Pese a que la violencia suele ser un mal común, ahora los mexicanos están más furiosos por el reciente secuestro y posterior asesinato de Fernando Martí, de 14 años, hijo de un famoso empresario. El cuerpo del menor fue hallado a principios del mes dentro de un automóvil pese a que su padre, que fue propietario hasta hace poco de una importante cadena de tiendas de artículos deportivos, había pagado un millonario rescate.
Este incidente obligó a Calderón a convocar a su gabinete de seguridad, con la presencia del alcalde de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard, a realizar una reunión de emergencia la semana pasada. El número de secuestros ha aumentado casi un 40 por ciento entre 2004 y 2007, de acuerdo con las cifras oficiales, lo que coloca a México al nivel de otros países conflictivos como Irak y Colombia.
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