El ministro de Economía español, Pedro Solbes, se ha mostrado rotundo al afirmar que no sólo no está ninguna entidad financiera nacional “en situación de riesgo” sino que no cree que “ninguna pueda llegar a verse en esa situación”.
Según el ministro de Economía
Pedro Solbes había escogido el lugar adecuado para hacer una declaración rotunda: el Foro de las Cajas de Ahorros. Muchos expertos sospechan de este tipo de entidades han arriesgado demasiado durante el boom del ladrillo y que, al estar dominadas por los Gobiernos regionales, sus criterios de eficiencia se habrán puesto muchas veces al servicio de los intereses políticos y lo de la productividad.
“La única salvación de muchas cajas de ahorros será reducir sus plantillas mediante miles de prejubilaciones, redefinir los términos de los convenios colectivos para que los despidos se abaraten y fusionarse con otras para compartir los enormes riesgos que han asumido”, explica un economista a Diario Exterior.
Pero Solbes también ha reconocido que “de mantenerse el ritmo de crecimiento de activos dudosos”, en alusión a la morosidad, las entidades financieras “tendrán un deterioro significativo en sus resultados”. Con caídas en los precios de la vivienda que se espera que superen el 20% y con unas cifras de desempleo que podrían duplicarse entre 2007 y 2009, nadie espera que la morosidad deje de crecer.
Como ningún banco o caja está entrampado en la misma situación que los bancos extranjeros, es decir al borde de la quiebra, las dos medidas que ayudarán a resolver la crisis española serán el incremento de las garantías de los depósitos y la creación de un fondo de más de 30.000 millones de euros que servirá para inyectar liquidez en el mercado.
Estas dos medidas, con pocos precedentes en la economía española, las habría tomado el Gobierno, según Solbes, para prevenir y no para curar la enfermedad del sistema financiero español. El incremento de las garantías de los depósitos respondería a la finalidad de evitar un pánico, el de los clientes, que pudiera hacerles retirar sus ahorros a mismo tiempo, algo que ni la entidad más sana puede soportar sin suspender pagos. Por otro lado, el fondo de más de 30.000 millones de euros tiene la finalidad de inyectar una liquidez que tal vez se necesite pero que en estos momentos no sería urgente: “Si al final no hay que utilizarlo lo consideraría un gran éxito”, afirmó Solbes.
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