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¿Nucleares? ¿Quién sabe?

La claridad de ideas no es un signo que identifique a Zapatero ante los asuntos de interés general. Con el futuro de la energía nuclear en España ha dictado, en pocas horas y con el mismo rostro, un completo tratado de lo que significa una cosa y su contraria. Es la marca de la casa. A cada cual le ofrece la melodía que mejor le sienta al oído y al conjunto nos administra el titubeo más desafinado. Es lo que tiene una concepción de las ideas básicas tan extenuada y voluble como la suya.

El Comentario
Cuando se le pregunta a Zapatero por el futuro de la central nuclear de Garoña dice tan pancho que no hará nada distinto a lo que le dictan sus compromisos electorales. Cuando los más interesados indagan por dichos compromisos no encuentran más que vaguedades y contradicciones. Sí, pero no, no, pero sí, ¿de parte de quién?

Es curioso que el presidente del Gobierno no muestre el mismo apego a otras promesas electorales más importantes como por ejemplo la de “Por el pleno empleo” que hace poco más de un año le alzaron al Gobierno. Esta debió ser una oferta de segunda o tercera división a la vista del volumen de su incumplimiento.

Ni siquiera el ex presidente Felipe González, favorable a la energía nuclear y contrario a los planes de Zapatero en esta materia (aunque este argumento lo ha omitido en sus mítines durante la campaña de las recientes las elecciones europeas), ha sido capaz de poner un punto de sentido común en su Partido al respecto. Lo único que sabemos de cierto es que Garoña forma parte de los guiños parlamentarios que todavía pueden sostener los hilos al tenderete de Zapatero en el Congreso de los Diputados. Lo demás, ¿qué importa? ¿Una opinión formada sobre la energía nuclear? ¿Alguna sensibilidad respecto a lo que se ventila en Garoña? Estamos a todo menos a eso.

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