Barack Obama está a punto de conseguir la nominación demócrata a la presidencia de los Estados Unidos gracias a su victoria en Oregon. Clinton sigue teniendo posibilidades porque logró sacar adelante las primarias de Kentucky.
Aunque Hillary gana en Kentucky
No hubo grandes sorpresas. Hillary consiguió el 65 por ciento de los votos en Kentucky, porque es un estado pobre y repleto de blancos de clase baja, que son el caladero natural de la senadora por Nueva York. Obama logró un triunfo igual de aplastante en el estado progresista de alta renta per cápita de Oregon.
Obama ha superado, con los últimos resultados, los 1.627 delegados de los 3.253 que podía conseguir antes de la Convención Demócrata de Denver, donde se elegirá al candidato definitivo. El senador por Illinois tiene un total de unos 1950 delegados, entre superdelegados y aquellos elegidos en las urnas, por lo que le faltan 75 para hacerse matemáticamente con la nominación.
Sin embargo, Barack Obama no puede confiarse. Quedan por repartir los votos de muchos de los superdelegados que, aunque no deberían contradecir la tendencia mayoritaria de los estados, podrían cambiar de opinión si Hillary lograse convencerlos de que es la que más posibilidades tiene frente a McCain.
En las tres últimas primarias, las de Puerto Rico (1 de junio), Montana y Dakota del Sur (3 de junio) se distribuirán los últimos 86 delegados de este interminable proceso de primarias.
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