Dicen los observadores que Obama ha girado al centro
En su primer discurso sobre el Estado de la Unión, Barack Obama habló de economía. Dicen los observadores que hizo un discurso soberbio en las formas. Llegaba en sus peores momentos. Atrapado entre el desempleo y Afganistán.
Dicen también los observadores que fue un acierto dedicar casi por completo su tiempo a los problemas domésticos. Asegura que el empleo es su principal prioridad y a eso quiere dedicar su esfuerzo. Cree que toda su política de reformas está encaminada a ello y ha justificado un año de mandato. Del efectista “si podemos”, ha pasado al no menos sonoro “no me rindo”.
Algo ha cambiado. De un SI hemos pasado a un NO. Está a la defensiva y sigue adornado su discurso con los tópicos al uso que tanto gustan a europeos. Obama ha venido a proclamar un nuevo nacionalismo económico: apoyar a las empresas que crean trabajo en Estados Unidos y acabar con el privilegio de las multinacionales que crean la riqueza y el empleo fuera. Aviso a navegantes.
Dice Obama que subir impuestos no es correcto, que hay que congelar y quizá reducir el gasto público, que hay que bajar la deuda disparada por la crisis financiera. Se propone ahorrar 250.000 millones de dólares los próximos tres años… Sus opositores creen loables las medidas, pero insuficientes y le piden resultados y no retórica. Dicen los observadores que Obama ha girado al centro.
El presidente español, Rodríguez Zapatero, se fue al afamado foro económico de Davos y tuvo allí que hablar también de economía ante economistas. Dicen los observadores que Zapatero tuvo que escuchar de todo menos enhorabuenas. Zapatero anunció reformas laborales, planes de estabilidad, ahorro público de hasta 50.000 millones de euros…y reconocía que asumió el poder en un país que tenía superávit en sus cuentas pero que luego vino la crisis.
En el amable y educado Davos nadie le pidió a Zapatero resultados y no retórica. En España se lo reclaman a gritos y no sólo el eficaz Cristobal Montoro.
Zapatero vuelve de Davos en su peor momento. Dicen los observadores que está atrapado por el desempleo, el déficit, la deuda y los más que visibles ya escándalos gubernamentales. Dicen también que lo de Afganistán en España importa poco y que no se le ve a Zapatero girar al centro. De momento.
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