A Pedro Solbes el susto de muerte se lo ha dado el aumento del paro en el mes de Agosto. Las cifras son muy malas porque van ligadas a la desaceleración que experimentan los sectores de la construcción y servicios. En temporada alta.
José Miguel Alvarado
Ni sí, ni todo lo contrario. Mariano Rajoy navega ceñido. Nunca empopado. A Rato le ha largado el mensaje de que el regreso es cosa de dos. Sólo de los dos. Sin alboroto. A Gallardón… que no se desgañite tanto. Y el rumbo fijo. ¡Oh… capitán, mi capitán!
El niño del “más vale pedir perdón que permiso” se ha consolado en unos clarificadores versos de Cernuda: “creo en mí porque algún día seré todas las cosas que amo”. Y asunto zanjado. El asunto, la sucesión del líder del PP, no toca.
Luis Cernuda fue un inadaptado. Un solitario. Un poeta de la generación del 27, cuya valoración fue en aumento con el paso de los años.
La verdad es que la siempre inoportuna perseverancia verbal del Alcalde de Madrid empieza a ser simpática. Por edad, más que otra cosa, la derecha se pregunta si será el futuro Sarkozy de la política española. Las discrepancias se encuentran, precisamente, en su afición a la poesía. La poesía llama a la melancolía. Y la melancolía política, como la ambición, tiene cosas buenas y otras que no lo son.
De las cosas de Rato lo único que se sabe es que no vuelve a la política. Rato dejó la economía aseadita y punto final. Pero a Solbes se le desmanda. Ni las tensiones en los mercados financieros, ni la subida de las hipotecas, ni esas otras alzas de precios que se anuncian. A Pedro Solbes el susto de muerte se lo ha dado el aumento del paro en el mes de Agosto. Las cifras son muy malas porque van ligadas a la desaceleración que experimentan los sectores de la construcción y servicios. En temporada alta.
¡Oh… capitán, mi capitán! ¿Qué hacemos ahora con ese porcentaje de la emigración, trabajador del ladrillo, de la restauración y la hostelería que va a quedar al albur de tan negativa coyuntura como es el desempleo? ¿Qué hacemos cuando no puedan pagar sus hipotecas? ¿Qué consecuencias tendrá? ¿Cómo afectará a la convivencia de la ciudadanía? Son cosas que hay que pensar.
En la difícil tesitura que se avecina, lo peor que tiene Solbes es el derrochador quitameriendas de su Jefe, que además de optimista sigue enredado con la Alianza de Civilizaciones. Para el PP, lo peor del valorado Rato es que no es amante de la lírica. Rato es de los de al pan, pan; y al vino, vino. Y eso preocupa. Pero puede que también le guste la sidra. Escanciada y acompañada de huevos cocidos.
El caso es que Rato lleva camino de convertirse en un Mito. Así que del Cernuda de Gallardón me voy al Gabriel y Galán de las Cuentas del Tío Mariano. El poeta charro. “Hay gentes murmuradoras cuyos ojos a estas horas cristales de aumento son”. Porque la murmuración es un pecado global y universal. El pecado por excelencia de la política. Y el pecado capital de la Comunicación.
He visitado en el Thyssen la exposición “The last lanscapes” de Van Gogh. Otro inadaptado. Ante esa generosidad de textura y color, no me siento participe del mundo en el que aún vivo. “No es nada, es un suspiro” (Cernuda)
Lo que importa es que he vuelto sin contratiempo de unas merecidas vacaciones en las que he sentido la muerte de Cisneros, Umbral y Antonio Puerta. He pensado en ellos. Y he pensado en la muerte. Por lo común, la realidad de la muerte a la sociedad moderna le interesa más bien poco. Pero ahí está. Mientras escribo, el gran tenor Luciano Pavarotti se ha ido.
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