Política

Olmert continuará con el proceso de paz a pesar de las burlas de los terroristas

Mientras el primer ministro trata de garantizar la continuidad del proceso de paz hasta su marcha, el 17 de septiembre, el grupo terrorista Hamás celebra su renuncia como una “victoria”. El líder conservador, Benjamin Netanyahu, ha pedido que se adelanten las elecciones.

Hamás prefiere estar en guerra
La reacción de la Casa Blanca ante la renuncia de Olmert ha sido la de intentar garantizar el avance de los acuerdos de paz que se han establecido entre las autoridades israelíes y el grupo terrorista palestino Hamás. El primer ministro, según fuentes diplomáticas, les ha asegurado que intentará firmar otro acuerdo de paz antes de que se haga efectiva su renuncia, el día 17 de septiembre.

Hamás, en otra de sus provocaciones al Estado hebreo, ha asegurado que la renuncia de Olmert “es una victoria” para ellos. Lo ha dicho el portavoz de la organización en la franja de Gaza, Sami Abu Zuhri, que es donde supuestamente están respetando la tregua a la que se comprometieron con Israel hace tan sólo un mes.

Benjamin Netanyahu, líder del conservador Likud, ha pedido el adelanto de las elecciones en Israel, porque es el mejor posicionado para ganar los próximos comicios, que podrían celebrarse en otoño.


“Este Gobierno ha llegado a un final y no importa quién lidere Kadima [el partido de Olmert]. Son todos compañeros de este gobierno que ha fracasado totalmente. La responsabilidad nacional requiere nuevas elecciones”, afirmó Netanyahu.

El viceprimer ministro, Haim Ramon, ha reconocido que los problemas para formar Gobierno del que sustituya a Olmert dentro de su propio partido podrían obligarle a convocar los sufragios inmediatamente. La mayoría de los analistas cree que, una vez que Olmert deje el cargo en septiembre para defenderse de las acusaciones de corrupción, se convocarán elecciones anticipadas.

Netanyahu cree que la coalición entre el Partido Laborista y el Likud es la culpable de la situación en la que se encuentra Israel. Según el diario Yediot Ahronot, más de un tercio de la población piensa lo mismo.

Sin embargo la sociedad israelí se encuentra muy dividida en estos momentos, porque la ministra de Asuntos Exteriores, Tzipi Livni, es la segunda dirigente política mejor valorada por los posibles votantes. Aunque es cierto que se ha desmarcado de Olmert en numerosas ocasiones hasta el punto de haber pedido en público que dimita, pertenece al gobierno al que le critican supuestamente una mala gestión de los problemas internacionales de Israel. 

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