El primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente palestino, Mahmud Abbas, han analizado hoy el proceso de paz en Oriente Próximo, posiblemente la última reunión antes de que Olmert abandone el poder a mediados de septiembre
Sigue habiendo importantes diferencias
Analistas políticos advierten de que a la luz de los escasos resultados visibles en las negociaciones, de que persisten divergencias entre las partes, y en vísperas de que Olmert renuncie al cargo, no se podrá alcanzar el objetivo fijado de lograr un acuerdo de paz antes de enero de 2009.
El hecho de que el jefe del Ejecutivo israelí, acosado por un escándalo de corrupción, anunciara que no se presentará a las primarias de su formación Kadima, previstas para el 17 de septiembre, es en estos momentos el principal elemento de incertidumbre que pesa sobre el futuro de las negociaciones.
Pese las informaciones que apuntaban a que Olmert presentaría al presidente Abbas una propuesta para alcanzar un acuerdo de principios antes de dejar el cargo, fuentes oficiales israelíes han negado categóricamente este punto.
“Ambos líderes reiteraron su compromiso de seguir la negociación para resolver los problemas vigentes y hacer avanzar el diálogo. El objetivo sigue siendo el que se fijó en Annapolis: lograr un documento histórico conjunto entre israelíes y palestinos”, ha comentado Mark Regev, portavoz del primer ministro israelí.
El diario Haaretz había informado de que Olmert pensaba convencer a Abbas de que aceptara un documento-marco con los entendimientos alcanzados entre las partes para lograr una solución de dos estados, postura que rechaza de plano la Autoridad Nacional Palestina (ANP).
“Estamos comprometidos con los esfuerzos que se requieren, no hay atajos, vías rápidas o soluciones mágicas”, ha subrayado el portavoz de Olmert. En vista de que al primer ministro le quedan dos semanas en el poder, agrega el prestigioso rotativo de Tel Aviv, Olmert ha fijado una iniciativa para resolver el histórico conflicto en cinco años, y que deja para última instancia la solución al problema de Jerusalén.
El plan incluiría por primera vez la aceptación por parte de Israel de la participación de la comunidad internacional, a fin de apoyar a las partes a la hora de dirimir sobre el estatuto de Jerusalén y sus lugares santos. La propuesta trata de impedir el aislamiento del liderazgo palestino y el consiguiente colapso en las negociaciones por la oposición que pudieran mostrar países y grupos religiosos mundiales.
El jefe de negociaciones de la OLP, Saeb Erekat, ha dicho en rueda de prensa en Ramala tras la reunión, que ambos líderes analizaron “todas las cuestiones”, aunque precisó que se está lejos de llegar a una base de acuerdo, pues “las diferencias siguen siendo amplias y profundas”.
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