Economía y Sociedad

ONU: disparatadas propuestas contra la pobreza

No hay que olvidar que esto es la ONU. El palabrerío tiene más importancia que los hechos.

Editorial
Los líderes de los países impulsores de la Alianza contra el Hambre -los presidentes de Brasil, Luiz Inazio Lula da Silva, y Chile, Ricardo Lagos, así como los jefes de Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, y Francia, Dominique de Villepin- ofrecieron una conferencia de prensa en Naciones Unidas en la que presentaron la declaración de Nueva York sobre las fuentes “innovadoras” de financiación del desarrollo.

El presidente brasileño dijo que los 50.000 millones de dólares necesarios para lograr los objetivos de la Declaración del Milenio, no es tan elevada en comparación con el dinero que se deposita en paraísos fiscales o se gasta en otros objetivos. Curiosamente, y esto habla a las claras de la catadura de moral de quienes se muestran hoy en la ONU “solidarios y comprometidos contra la lucha contra la pobreza- en muchos paraísos fiscales hubo que investigar para encontrar el destino de los millones de dólares que se había robado el partido de Lula de las arcas del Estado para ser utilizado en sobornos.

Otro que sorprendió con un discurso para la galería fue George Bush, quien dijo estar dispuesto a eliminar sus barreras comerciales si otras naciones adoptan medidas similares. El comercio, aseguró, “es la clave para superar la pobreza en el mundo… Al expandir el comercio, expandimos la esperanza y la oportunidad a todos los rincones del mundo y asestamos un golpe a los terroristas que se alimentan de la ira y el resentimiento”. ¿Bush convertido en un ferviente amante del libre comercio? ¿Uno de los presidentes más proteccionistas de la era contemporánea de los EEUU? No hay que olvidar que esto es la ONU, y aquí lo que valen son los gestos pomposos y solemnes: las palabras, mientras más huecas, mejor.

Dominique de Villepin dijo que, pese a los logros, se deben hacer más cosas para reparar esa “injusticia” y abogó por ser “imaginativos” para crear nuevos mecanismos de financiación. Entre ellos se refirió al cobro de una tasa en los pasajes de avión, que Francia apoya decididamente y que está dispuesta a que sea una realidad el próximo año. La imaginación para empobrecer a los ciudadanos de Villepin no tiene límites.

Aunque Rodríguez Zapatero no le va en zaga. El presidente español se cuidó de no hablar de subir impuestos – ya demasiado los subirá para pagar el descalabro de las cuentas de la sanidad pública- pero sí ofreció ayudas de todo tipo con un optimismo rebosante en la civilización humana, sobre todo, la no occidental.

Al final, detrás de la Alianza contra el Hambre está lo de siempre: el pensamiento progre atrincherado lanzando medidas disparatadas de cómo sacarle a los ricos y dárselos -eso prometen ellos, aunque después sepamos que no es verdad- a los pobres. Es lo más fácil: el expolio y la subida de impuestos. Pero así no crecieron los países ricos. Lo hicieron de un modo más difícil, cuidando de sus instituciones políticas y creando el marco adecuado para el crecimiento de la inversión privada.

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