Los presidentes de España y Francia coincidieron ayer, en una reunión celebrada en París, en la necesidad de acometer más políticas frente a una de las peores crisis financieras de la historia, aunque no dieron recetas prácticas. Mientras, las bolsas se desplomaban en todos los parqués del mundo de manera estrepitoso, en un auténtico viernes negro
Mientras Zapatero y Sarkozy hablan
El pánico bursátil vuelve a alcanzar proporciones históricas. El Ibex se ha precipitado un 9,14%, el mayor descenso en su historia, atrapado en una espiral de pérdidas que ha hecho saltar por los aires la cotización de las Bolsas en todo el mundo.
Tampoco se han salvado de la quema el resto de las plazas del continente, con desplomes generalizados en el FTSE londinense (-8,8%), el DAX de Fráncfort (-7%) y el CAC parisino (-7,7).
Ha quedado demostrado que a pesar de las medidas tomadas por los bancos centrales y gobiernos, los mercados no han respondido. Queda esperar a que según se vayan aplicando las medidas y se vaya viendo su efectividad, haya una recuperación.
En plena histeria generalizada en todo el mundo, Wall Street protagonizaba el jueves una sesión de vértigo, alternando desplomes e incluso ganancias, pero incapaz de deshacerse del pánico financiero que le condujo a una caída histórica desde 1987.
Zapatero y Sarkozy
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, pidió a su homólogo francés, Nicolas Sarkozy, en su calidad de presidente de turno de la Unión Europea, que convoque una “reunión urgente” de los jefes de Estado y de Gobierno del Eurogrupo.
El objetivo de dicha reunión es articular una acción coordinada y fuerte de todos los países que pertenecemos a la zona euro. Una solución que no llegó después de la minicumbre de la semana pasada entre las potencias europeas del G8 y que ahora tampoco se vislumbra.
Asimismo, tras mostrarse convencido de que esta situación se solventará, Zapatero consideró “imprescindible la coordinación y la determinación” en decisiones que se han tomado y que deberán seguir tomándose en beneficio del interés de las economías de países, ciudadanos y empresas.
Por su parte, Sarkozy consideró la propuesta formulada por el presidente español “interesante, pertinente, útil” pero advirtió de que debe mantener “algunos contactos antes de dar una respuesta definitiva”.
El mandatario galo resumió el tenor del encuentro mantenido en el Elíseo con la siguiente frase: “Creo poder decir que el reloj de España y el de Francia marcan la misma hora”. De momento, sólo son palabras de ambos presidentes porque de la reunión no se sacaron más conclusiones.
Zapatero terminó indicando que en estos momentos es extraordinariamente importante tener una Europa “fuerte”, una presidencia del Consejo “fuerte” como la que ostenta Nicolas Sarkozy, ante quien expresó su “apoyo pleno” a las iniciativas y a las tareas que plantea esta “grave crisis”.
“No hay precedentes de una situación sobre el sistema financiero internacional caracterizada por la profunda desconfianza, la incapacidad de que el crédito funcione y puedan financiarse las actividades de empresas y de las familias”, resumió el premier español.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR