Después de tres meses de paralización, la Asamblea Constituyente volvió a fracasar en el intento de reanudar su trabajo. El cuerpo no ha logrado redactar ni el primer artículo del texto constitucional, que debe terminarse en tres semanas.
Contnúan las tensiones políticas
El principal desacuerdo es la discusión sobre si tratar o no el traslado de las sedes de los poderes Ejecutivo y Legislativo desde La Paz (como están ahora) hacia Sucre.
Esa Asamblea es la que tiene que redactar la nueva Constitución de Bolivia, y fue creada a instancias del presidente Evo Morales.
En las últimas horas los representantes políticos habían llegado a un acuerdo con la mediación de la Iglesia Católica y se iban a retomar las sesiones de la Asamblea y las discusiones sobre los temas que serían incluidos en la nueva Constitución.
Las sesiones no se pudieron reanudar. A último momento el acuerdo fracasó por desacuerdos entre los que consideran que el tema del cambio de los dos poderes a Sucre debe ser debatido y los que opinan que no.
Además, hubo enfrentamientos entre seguidores y opositores al gobierno de Evo Morales.
El tema del traslado de los poderes Ejecutivo y Legislativo se convirtió en una de las mayores confrontaciones, sobre todo en Sucre, que reclama esos traslados.
Este martes chocaron universitarios –alineados con la oposición- con campesinos seguidores al presidente Morales.
Los campesinos hacían una vigilia en donde iba a sesionar la Constituyente, pero varios fueron golpeados por los grupos afines a las organizaciones civiles de Sucre.
La Paz es desde 1899 la sede del Ejecutivo y del Legislativo, pero Sucre, capital histórica de Bolivia, reclama el regreso de los dos poderes.
La Asamblea no ha logrado redactar ni el primer artículo del texto constitucional, que debería ser entregado el próximo 14 de diciembre.
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