América, Política

Pepe Mujica y su particular apreciación acerca del MERCOSUR

En busca de un responsable de lo que sucede en el MERCOSUR; Mujica, afirmó alegremente que Brasil tiene (en la región, se sobrentiende) “una actitud imperialista” y que los intereses de sus poderosos empresarios industriales “son muy fuertes” y “no dan prioridad a la búsqueda de la integración”.


 El presidente del Uruguay, José (“Pepe”) Mujica, que está ya próximo a completar su mandato presidencial, acaba de manifestar en una entrevista ante un diario brasileño (“Folha de San Paulo”) su particular apreciación de cómo está la integración de nuestra región, la estructurada en torno del MERCOSUR. En pocas, pero siempre elocuentes, palabras, con su particular “estilo” campechano, lo definió simplemente como “estancado”. Y tiene toda la razón, claro está.

 
Agregando, de paso, que sus mecanismos arbitrales (los que conforman la fórmula regional adoptada en su momento para la solución de las controversias entre los miembros del MERCOSUR) simplemente están allí, pero no funcionan. Para nada. Nuevamente, una apreciación absolutamente correcta.
 
Uruguay sabe bien que la Argentina, desde hace rato ya, no cumple con las decisiones arbitrales que le son adversas. En el más puro estilo “kirchnerista”. El de la prepotencia y el desprecio por los compromisos asumidos y las formas, a los que tiene apenas como “letra muerta”, cuando eso conviene.
 
Por eso precisamente fue el propio tribunal arbitral permanente del MERCOSUR quien sostuvo que la República Argentina, con su particular y ciertamente patológica “conducta”, le ha hecho y le hace “daño institucional” al MERCOSUR. Duro. Pero nuevamente Mujica tiene razón.
 
Lo cierto es que el mundo entero sabe bien que lamentablemente esto ha sido habitualmente así todo a lo largo de los últimos once años de vida de la Argentina. Esto es, de la llamada. “era kirchnerista”. La de la arrogancia. Y, por eso, nos mira siempre con algún inocultable grado de recelo y, más aún, de comprensible desconfianza.
 
En busca de un responsable de lo que sucede en el MERCOSUR; Mujica, afirmó alegremente que Brasil tiene (en la región, se sobrentiende) “una actitud imperialista” y que los intereses de sus poderosos empresarios industriales “son muy fuertes” y “no dan prioridad a la búsqueda de la integración”. Correcto, en los hechos.
 
A lo que agregó (justificando su reciente presencia en la publicitada reunión de los BRICS, en la ciudad de Fortaleza, en Brasil, a la que concurrió a  la manera de país del UNASUR asociado a Brasil) que Brasil “necesita de un todo para acompañarlo en el intento de hacer algo en la negociación mundial”. Ruido político, entonces. Cáscara, en lugar de nueces. Acólitos semi-mudos, entonces, pero con algún impacto geopolítico. Toda una visión, descarnada, de la compleja realidad del MERCOSUR en la que Mujica cree que su propio país está inmerso. Con su particular forma de expresarse. Gráfica, siempre. Pero directa.
 
Curiosamente, Rafael Correa, el presidente de Ecuador, también “bolivariano”, pero menos fanco, y amante encendido del discurso único, en otra entrevista concedida casi simultáneamente al mismo medio brasileño, afirmó que “la integración en América Latina, con visión independiente, soberana y digna es una preocupación para los Estados Unidos”.
 
¿En que quedamos, tiene razón Mujica? ¿O debemos escuchar la “tesis” del autoritario Rafael Correa?
 
La integración no funciona. Pero porque nosotros mismos la frustramos. No hace falta echarle la culpa al Lucifer de siempre de la izquierda retórica. Aquella que encarnan precisamente Rafael Correa y sus ad láteres. Empeñados en evitar que se escuchen opiniones distintas, como la de Mujica.
 
Por esto es que Rafael Correa ha restringido severamente -y sigue restringiendo- la libertad de prensa y de expresión en el Ecuador. No vaya a ser que sus connacionales de pronto se den cuenta que, más allá del ruido, su objetivo actual está meridianamente claro: es el de perpetuarse en el poder, dejando de lado los impedimentos constitucionales que -por ahora- impiden al caudillejo ecuatoriano postularse otra vez para presidente de su país, en el 2017. Y seguir embriagado, hasta el tuétano, de búsqueda de poder.
 
 
 

 Emilio J. Cárdenas (*)

 
(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas. 

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

Menú