En los próximos cinco meses presumiblemente se sabrá quién será el candidato que sucederá a Ollanta Humala en la presidencia del Perú. Efectivamente, el calendario electoral peruano supone que, entre el 10 de enero y el 10 de abril del año que viene, fecha ésta última de la primera vuelta electoral, se definirán quienes serán los dos finalistas que competirán en la segunda vuelta electoral, prevista para el 5 de junio de 2016.
No es inusual en Perú que si la distancia entre el primero y el segundo en la primera vuelta no es grande, las cosas puedan cambiar al tiempo de la segunda vuelta, alterando el primer orden de llegada.
Lo cierto es que las cosas en la contienda electoral peruana que se avecina no han cambiado casi nada en las últimas semanas y que Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski siguen ocupando los dos primeros lugares en las encuestas de opinión. Por ahora Keiko lidera con alguna comodidad y “hace la plancha”. Pero en algún momento esta situación cambiará y ambos deberán presentar lucha en el plano de las ideas y de los proyectos.
Detrás de ellos aparece el tenaz Alan García, un político de raza conocido por la tremenda fuerza de sus arremetidas finales. Un verdadero caudillo. Temible, entonces. Particularmente cuando decide atropellar. Pedro Pablo Kuczynski, que hoy lo supera con buen margen a su favor, es más bien tranquilo, sino poco agresivo y seguramente no saldrá fácilmente al cruce de Alan García, lo que supone un alto riesgo, naturalmente. Si García logra coronarse presidente sería el primer presidente del Perú que alcanza la primera magistratura de su país en tres oportunidades por la vía inapelable del veredicto de las urnas.
Es también probable que aparezca, en algún momento, un cuarto contendor. Podría ciertamente ser un todavía “tapado” oficialista. O el activo Alejandro Toledo. O César Acuña. Los partidos de izquierda –por su parte- seguramente intentarán tener algún candidato en coalición con otras fuerzas, de modo de llegar al 5% de los votos, sin lo cual en Perú no se obtiene representación parlamentaria.
Alan García y Keiko Fujimori tienen, ambos, equipos de campaña que son profesionales y experimentados. Kuczynski es un hombre orquesta y estará presumiblemente en desventaja en ese plano, aunque probablemente desde el plano técnico sea presumiblemente el candidato mejor dotado para la presidencia de su país.
Dicho esto, cabe recordar que hay nada menos que una tercera parte de los votantes peruanos que insólitamente suele decidir su voto recién en las últimas dos semanas. Los llamados indecisos. Y todos apuntarán, en algún momento, a tratar de seducirlos.
Por esto último la relativa placidez del momento actual será reemplazada -entrado que sea el año que viene- por las tormentas y temporales que son propios de las contiendas electorales en los regímenes democráticos.
(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.
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