EL Comentario
Por fin los conductores recibimos una buena noticia. Por si no lo saben, el uno de Julio de este año, muchos propietarios del carné de conducir, aquellos que han sido buenos o, mejor dicho, aquellos que no se han encontrado con la policía en los momentos críticos, podrán meter en la hucha otros dos puntos más, como ahorro. Es decir que si mantienen los doce puntos originales, el dia 2 de Julio de este año, acumularán 14.
La condecoración no es ningún regalo, lo dice la ley, y cada tres años se hará el repaso de los mejores para el reparto de medallas. La noticia es buena y lo es para un sector poco acostumbrado a recibir aplausos; los conductores. No me lo negarán. Un ciudadano es normal hasta el día que decide comprarse un coche. A partir de ese momento, se mantiene como ser humano, pero se convierte en sospechoso y perseguido. Letras del coche, impuestos directos, gasolina, impuestos indirectos, multas, límites de velocidad, aparcamiento vigilado, es decir, pagado y sin vigilancia, seguros, reparaciones, perdida de puntos……..un sin vivir que exalta las ganas de dejar el coche en cualquier aparcamiento subterráneo y liberarse de pagar la factura que ha devengado durante unas horas. En definitiva, que el automovilista es un ser perseguido. Comprarse un coche es caro, pero también arriesgado. No hay en el mercado ningún motor que no supere, y con creces, los 120 kilómetros a la hora que marca la ley, como velocidad máxima. Una circunstancia que obliga a conducir dedicándole máxima atención al velocímetro. ¿No sería conveniente reducir las posibilidades de los coches?, o, ¿ahora que la tecnología permite diversificar tantas opciones, ofrecer diferentes alternativas para limitar la velocidad a cambio de eludir porcentajes de impuestos?.
Y otra cosa: los radares en el interior de la capital. Cuando la administración vigila para que nadie circule a 160 km/h. está protegiendo la vida de los conductores, pero los radares dentro de la ciudad plantean algunas dudas éticas. Limitar la velocidad a 40 km/h., a la salida de una autovía donde se circula a 90, es otra cuestión que tiene poco que ver con la seguridad. Esto se parece más a una recaudación fácil y propiciatoria que a una alternativa de seguridad vial.
Por último una reflexión. No creo que la medida sea justa. Una cosa es respetar el código de la circulación y otra que la vigilancia, de toda índole, capte el instante en el que se infringe la ley. Pero reconozco que el fomento de los premios, de las condecoraciones a los mejores, incita a ser buenos, a respetar la letra, a conducir en mejores condiciones. En este sentido bienvenido.


















