Después de la iniciativa alemana de garantizar el 100% de los depósitos de sus bancos y del aumento de las garantías irlandesas, los países europeos pueden enfrentarse a la fuga de sus ahorradores, que necesitan tener la completa seguridad de que recuperarán lo que es suyo.
Agravaría la crisis
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, aseguró el lunes que tiene como máxima prioridad que las políticas sobre los depósitos de los países miembros estén coordinadas. Para empezar, el mínimo garantizado debería elevarse, para todos, de 20.000 a 40.000 euros.
La sensación que proyecta la UE durante estos días se asemeja a una especie de sálvese quien pueda. Hace ya quince días que Irlanda aumentó las garantías de los depósitos, mientras el Reino Unido acudía a Bruselas a protestar, y apenas 48 horas que el Ejecutivo alemán advirtió que haría lo mismo y que tenía un plan secreto para reflotar a sus bancos.
Ayer, El vicepresidente segundo y ministro de Economía, Pedro Solbes, advirtió que tomaría las “medidas necesarias” para garantizar los ahorros depositados en bancos españoles si finalmente no se alcanza una “posición europea común”.
“Creemos que tiene que haber una posición europea. Si al final no hay una posición europea, nos reservamos la posibilidad de adoptar las medidas necesarias para que los depositantes en bancos españoles tengan un tratamiento que sea el adecuado. Cuál sea el tratamiento adecuado ya lo decidirá el Gobierno en su momento”, dijo Solbes a la entrada de la reunión de ministros de Economía de la eurozona.
El ministro español, al igual que el resto de sus colegas, se mostró preocupado con la posibilidad de que se produzca una guerra de depósitos entre los países miembros que obligue a toda la Unión a garantizar el 100% de los ahorros de la gente.
“Al final, todos los países lo garantizarán todo si no quieren perder a los clientes de sus bancos y llevarlos a la quiebra. Lo peligroso es lo que ocurrirá mientras los Gobiernos hacen ese ajuste”, explica un economista a Diario Exterior.
Las entidades financieras no encuentran los euros que necesitan para refinanciar sus deudas y seguir prestando dinero a las empresas y las personas que lo necesitan para salir adelante. Si los bancos perdieran también una parte de sus depósitos, se agravaría la crisis para la mayoría y algunos podrían incluso llegar a la quiebra.
“Es necesario un enfoque común, acciones coordinadas para evitar decisiones unilaterales que tengan repercusiones negativas”, advirtió ayer el Comisario económico de la UE, Joaquín Almunia.
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