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¿Qué hará Evo Morales?

Editorial

El líder indigenista Evo Morales parece que ya está en el poder. Las encuestas auguraban su victoria. Pero más allá de los sondeos, la comunidad internacional presagiaba ya el resultado. No podía darse otra solución a un conflicto de algaradas callejeras que acabaron con dos presidentes y pusieron a las instituciones bajo una presión rayana en lo insoportable.  El miedo ha jugado su papel.


Quiroga ha reconocido su victoria y ha dicho que se quedará en Bolivia a ejercer la oposición. Le honra esa decisión de firmeza democrática. Lo que está por ver es lo que le sucederá a la débil democracia boliviana en los próximos meses. Si Morales sigue el ejemplo de Chávez y parece que todo apunta en esa dirección, asistiremos a un proceso de aplastamiento de la oposición e invasión de las instituciones por el nuevo poder “revolucionario”, empujado por una demagogia populista y totalitaria que se escuda en las reales necesidades de una población empobrecida. Pero, como en Venezuela, el resultado será más pobreza.


Algunos se han contagiado ya de esa demagogia antisistema a este lado de Europa. Desde el partido del gobierno en España se asegura que lo importante es la decisión del pueblo boliviano y no los intereses de las empresas españolas. Dan por seguro que los intereses de España o de sus empresas son incompatibles con los de la gente de Bolivia.  Va a resultar, ahora, que las empresas españolas o de cualquier otro sitio nunca han contribuido a la generación de riqueza, empleo o bienestar allí donde operan. Resultará también que, por ejemplo, la ayuda al desarrollo española en Bolivia ha jugado un más eficaz papel que las inversiones privadas para combatir la pobreza. Estamos, realmente, ante la sublimación de la tontería.


¿Qué hará Morales?.  En Repsol-YPF, el Grupo Iberdrola y Red Eléctrica Española están muy interesados en saberlo. Desde la Cámara de Comercio española creen que Morales ha ya matizado su anunciada nacionalización y cifran su esperanza en que  explotar el gas no es una cuestión fácil, no se improvisa.  También el BBVA está en Bolivia y el Grupo Santander Central Hispano  y la Unión Española de Explosivos,  el Grupo Santillana de Ediciones y el Grupo Prisa junto con SABSA en la administración de aeropuertos y NELCO en el sector de multicines.  Creen, a diferencia de las energéticas, que Morales no les afectará.


Bolivia es un polvorín. La realidad de la cosas aconsejarían a Morales matizar sus propuestas descabelladas. ¿Realmente podrá controlar a las bases populares que lo auparon al poder bajo el reclamo de propuestas imposibles? Tendrá, es verdad, el apoyo del petróleo chavista pero dicen, en España, que quien siembra vientos recoge tempestades.

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