En contra de su compromiso con la Unión Europea y de la exigencia de la OTAN, Rusia quiere mantener a 500 militares en suelo georgiano, concretamente en el perímetro de la región separatista de Osetia del sur. Según el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavorv, sólo son “fuerzas de paz”.
Los llama “fuerzas de paz”
La “zona de seguridad” protegería, según los rusos, a la región que quiere independizarse de Georgia en contra del país al que pertenece. No se ha producido ningún referéndum de autodeterminación que indique que la segregación es compartida por la mayoría de los osetios.
La “zona de seguridad” no se encuentra en la frontera rusa sino en Osetia del sur, lo que implica que para “defenderla” es necesario mantener la ocupación sobre una parte del territorio de Georgia por el que pasa el único oleoducto que viene directamente desde el Cáucaso sin pasar por Rusia, algo que diluye la capacidad de coacción del Kremlin no sólo a las ex repúblicas soviéticas sino también a la Unión Europea en su conjunto.
El presidente de Francia y presidente de turno de la UE, Nicolas Sarkozy, y su homólogo ruso, Dimitri Medvedev, acordaron el pasado 12 de agosto un cese temporal de hostilidades basado en seis principios. Uno de ellos exigía el regreso de las tropas rusas a sus respectivas posiciones antes del inicio de los enfrentamientos.
“Mañana se establecerán ocho puntos de control en la zona de seguridad en la que desplegaremos a 500 miembros, no más, de las fuerzas de paz…Otras fuerzas de paz se desplazarán a Osetia del Sur y el resto regresarán a Rusia“, advirtió el ministro de Exteriores ruso.
Curiosamente, las “fuerzas de paz” son un ejército de ocupación que se instalaría en el territorio de Georgia en contra de la voluntad un gobierno elegido en las urnas y los “puntos de control” podrán bloquear el acceso de muchos ciudadanos a una parte de su propio país.
La OTAN
Por el momento, las instituciones internacionales no han reconocido el derecho a la autodeterminación de los osetios y el Kremlin lo ha respaldado sólo desde que Georgia dijo que quería entrar en la OTAN.
“Para Putin y Medvédev que una ex república soviética, que ha pertenecido a su imperio, quiera integrarse en la organización que sirvió para vencer a la Unión Soviética bajo el liderazgo de Estados Unidos es sencillamente inaceptable”, afirma un analista a Diario Exterior.
Moscú tampoco parece tomarse en serio la advertencia de la Alianza Atlántica sobre la congelación de sus relaciones si no retira las tropas. Lavrov ha asegurado que es la OTAN quien debe decidir si prefiere “apoyar al insolvente régimen de Saakashvili” o “ser socio de Rusia“.
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