Georgia ha vuelto a acusar a Rusia de violar las condiciones pactadas de alto el fuego al no retirar a sus soldados por completo de territorio georgiano. Tropas rusas han establecido un puesto de control en la carretera que lleva al puerto más importante de Georgia, el de la ciudad de Poti, en el mar Negro
A pesar de que dicen “haberse retirado” del país
Una vez más, Rusia ignora las demandas internacionales para que culmine de una vez la retirada de las zonas ocupadas de Georgia.
Alrededor de un millar de personas, civiles, se han concentrado ante los soldados rusos en protesta por el establecimiento del control ante el puerto de Poti. “¿Por qué quieren tomar el control de Poti? No tienen derecho”, protestaba uno de los manifestantes.
Ante las increpaciones de los georgianos, los rusos, que estaban cavando trincheras, han respondido que pertenecían a la fuerza de paz, que ya estaban presentes antes del conflicto y que podrán permanecer dentro de los límites de las regiones separatistas de Osetia del Sur y Abjasia, y han mostrado las insignias correspondientes. Poti está cerca de Abjasia, pero no dentro.
Moscú ha anunciado que patrullará la ciudad, clave para la economía georgiana, dado que tiene una terminal petrolífera, pese a que no entra en la zona en la que los rusos tienen derecho a patrullar según el acuerdo de paz firmado entre Moscú y Tbilisi.
El número dos del Estado Mayor ruso, Anatoly Nogovitsin, ha explicado que las fuerzas georgianas siguen operando en la zona, principalmente trasladando municiones, de ahí la necesidad de intervenir en el puerto. “¿Deberíamos sentarnos en la valla?”, se ha preguntado. “Las fuerzas georgianas patrullan en Hummers, transportan municiones en camiones. ¿Se supone que tenemos que limitarnos a contarlos?”, se ha preguntado.
Mientras, las fuerzas georgianas han recuperado el control de la mayor ruta de comunicaciones por tierra del país, la carretera que atraviesa Georgia de este a oeste, y los tanques rusos siguen saliendo del país, tanto hacia Abjasia como hacia Osetia.
El problema se centra ahora en las llamadas zonas de seguridad, las franjas en torno a Osetia del Sur y Abjasia que serán vigiladas por soldados rusos, en teoría de la fuerza de paz. El Kremlin sostiene que debe seguir controlando esas franjas de terreno para evitar nuevos combates, pero Tbilisi y sus aliados internacionales, con EE UU a la cabeza, piensan que el dominio sobre esas zonas daría a Rusia el control de la economía georgiana, ya que incluye puestos en la autovía que cruza el país.
“Mi opinión es que las zonas de seguridad van contra el espíritu del acuerdo de alto el fuego”, ha comentado Alexander Stubb, ministro de Exteriores de Finlandia y presidente de turno de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa.
En virtud del acuerdo de alto el fuego, Rusia tiene derecho a mantener fuerzas de paz en las zonas en torno a Abjasia y Osetia, aunque no se han limitado claramente estas zonas. Esas tropas deberán retirarse cuando haya un “mecanismo internacional” que se haga cargo.
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