El Tribunal Supremo decidió ayer en una sentencia que el zar Nicolás II y su familia, asesinados por un comando bolchevique en 1918, deben ser reconocidos oficialmente como “víctimas de la represión soviética”. La heredera al trono ha recibido la noticia en Madrid.
Sentencia definitiva del Tribunal Supremo
Los trámites burocráticos han impedido que el último zar, su esposa y sus cinco hijos, que fueron brutalmente asesinados, hayan podido acceder al estatus de víctimas al mismo tiempo que las demás. La explicación sería que como no se había presentado ninguna acusación en su contra, resultaba imposible rescindirla con una sentencia de esta naturaleza. Como se ve, no era tan imposible.
Hay “motivos” para establecer que el zar y su familia “fueron reprimidos y deben ser rehabilitados”, según declaró un portavoz del Tribunal Supremo ruso, Pavel Odintsov.
“Es muy importante para nuestra sociedad que el crimen cometido hace 90 años sea condenado y que se retiren las falsas acusaciones de enemigos del pueblo contra el zar y su familia”, declaró a Reuters el jefe de la cancillería del Palacio Imperial, Alexander Zakatov.
La Gran Duquesa María Vladimirovna, que sería la heredera al trono ruso, ha recibido en su domicilio madrileño la noticia sobre la rehabilitación de su familia y piensa añadirla al fondo documental que posee para que la historia de los últimos zares sea accesible para el gran público algún día.
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