Política

Sarkozy excluye a España de la cumbre mundial sobre la crisis

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, considera que en la cumbre internacional para la reforma del sistema financiero deben participar únicamente los miembros del G-8 y los del llamado G-5 (México, Brasil, China, India, y Sudáfrica). De esta forma, España, la octava potencia económica del planeta, quedaría fuera de la citada cumbre

Sólo el G-8 y las grandes economías emergentes
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, consideró que en la cumbre internacional para la reforma del sistema financiero deberán participar los miembros del G8, así como los del G5, que agrupa a las principales economías emergentes: México, Brasil, China, India, y Sudáfrica.

El primer ministro británico, Gordon Brown, que se ha convertido en inesperado líder mundial contra la crisis, prometió el pasado día 16 que el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, estaría presente en esa reunión.

Como se recordará, Zapatero tampoco asistió a la minicumbre europea que se celebró el pasado 4 de octubre con los gobiernos de Berlín, Roma, París y Londres, aunque más tarde Sarkozy se reunió con él para subsanar el desplante.

Ante la Eurocámara, Sarkozy explicó sus gestiones, como líder de la UE, para conseguir que la Unión Europea definiera una posición conjunta ante la crisis, algo que “no ha sido fácil”, reseñó.

Por ello dejó claro que, al organizar un encuentro con los líderes europeos del G8 “, no queríamos insultar a nadie”. “Creíamos que si conseguíamos que esos cuatro países se pusieran de acuerdo, no iría en detrimento del resto”, explicó Sarkozy para atajar las críticas por haber dejado fuera a otros países.

Medidas concretas

Sarkozy dejó claro que el objetivo no es cuestionar la economía de mercado, sino garantizar que no se vuelvan a traicionar “los valores del capitalismo”. Al exponer las ideas que la Unión Europea planteará en esa discusión global para reformar el sistema financiero, Sarkozy volvió a atacar a los paraísos fiscales y subrayó que “ningún banco que trabaje con dinero público debe poder invertir en esos enclaves”.

A su juicio, también hay que garantizar que todas las instituciones financieras están sometidas a regulación, que las remuneraciones de los ejecutivos no incentiven una toma de riesgos irresponsable y que las reglas de contabilidad de los bancos no contribuyan a agravar la crisis.

Sarkozy apostó, asimismo, por “redefinir” el sistema monetario, para tener tipos de cambio fijos y evitar, por ejemplo, que las demás economías tengan que asumir el déficit de la primera economía del mundo.

El presidente de turno de la UE dejo claro la perentoria necesidad de añadir a este “debate esencial” al llamado G5. Por eso aprovechará su próximo viaje a China, junto al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, para convencer a los gobiernos asiáticos de que asistan a esta cumbre.

El pasado fin de semana, los dos mandatarios europeos se reunieron con el presidente estadounidense, George W. Bush, para analizar la crisis financiera y acordaron que Estados Unidos acogerá “en un futuro próximo” una primera cumbre de líderes internacionales para coordinar la respuesta global.

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