Política

Sarkozy no negociará con Irlanda un nuevo Tratado de Lisboa

Sarkozy no piensa ceder ante los irlandeses negociando un tratado alternativo al que ya ha ratificado la mayoría de la UE. Para el mandatario francés, que asumió la presidencia europea hace menos de veinte días, o se acepta Lisboa o se acepta Niza pero no habrá más opciones.

Es el presidente de turno de la Unión Europea
La estrategia de presión de Sarkozy tiene un claro objetivo: que el Tratado de Lisboa entre en vigor el 1 de enero de 2009, ni un día después. Y así lo ha manifestado esta mañana en una comparecencia ante el Parlamento Europeo.

Los irlandeses rechazaron Lisboa hace un mes, porque la mayor parte de sus ciudadanos querían castigar a sus dirigentes políticos y empresariales, que se habían adherido al Tratado como un solo hombre. Al parecer las consecuencias del fuerte crecimiento económico irlandés no han sido positivas para los profesionales de baja cualificación, que son mayoría entre los nacionales, porque han tenido que hacer frente a una subida de los precios de los productos básicos y de la vivienda, mientras que sus salarios permanecían estancados.

“Es justo decir que, gracias a la apertura comercial de Irlanda, cientos de miles de personas han conseguido un empleo después de haberlo buscado durante años. Pero también lo es reconocer que los que estaban trabajando en ocupaciones de baja cualifiación hoy pueden vivir peor que antes de la apertura”, afirma un economista a Diario Exterior.

El Tratado de Lisboa se ha enfrentado a otros obstáculos durante estos dos últimos meses. El presidente polaco, Lech Kaczyński, se negó a firmarlo después de que, con la ayuda de su propio partido, lo hubiese ratificado el parlamento. Kaczyński intentó captar a los descontentos con la integración europea hasta que Sarkozy le llamó por teléfono para hacerle cambiar de opinión.

Por otro lado el presidente checo, Vaclav Klaus, advirtió que censuraba las presiones que se estaban llevando a cabo sobre Irlanda para que votase de nuevo Lisboa o lo aprobase en el parlamento después de que la gente lo hubiera rechazado la gente en un referéndum. Además, aseguró que Lisboa carecía “de sentido”después del No irlandés y que el Tribunal Constitucional checo no había tomado una decisión sobre la compatibilidad entre el tratado y su ordenamiento. En este caso, fueron Merkel y Danilo Türk, que ocupaba la presidencia europea por Eslovenia en ese momento, quienes disuadieron a Klaus de su intento de paralizar Lisboa.

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