Se acabaron las contemplaciones con los hegde funds y los fondos que se domicilien en paraísos fiscales. Sarkozy puso ayer sobre la mesa el eje central de sus iniciativas para acabar con la crisis y evitar que se repita: someter bajo las leyes todas las operaciones financieras que excedan las competencias de cualquier país.
Cumbre de la Unión Europea
Ayer comenzó un encuentro de dos días en el que los principales líderes europeos deberán decidir qué hacer frente a la crisis financiera y cómo coordinar sus políticas para aumentar su eficacia sobre los mercados.
La gran novedad de la jornada fue la nueva regulación que el presidente de turno de la UE, Nicolas Sarkozy, propuso ayer por la tarde. Quiere que todos los puntos ciegos de las finanzas internacionales, especialmente los hedge funds y los fondos domiciliados en paraísos fiscales, queden previstos y controlados por la ley.
Entre las ideas a debate figura la creación de una célula de alerta para la gestión de crisis y una mayor coordinación a nivel europeo de la supervisión del sistema financiero. Los dirigentes políticos han hecho acuse de recibo de la buena respuesta que despertaron en los mercados cuando convocaron al Eurogrupo y proyectaron sensación de unidad el domingo pasado.
La Comisión Europea tiene sus propias ideas para suavizar los efectos de la crisis: elevar la garantía de depósitos en la UE en caso de quiebra hasta 50.000 euros en una primera fase y a 100.000 euros en el plazo de un año, así como reducir a sólo tres días el tiempo máximo para devolver el dinero a los ahorradores.
El presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, ha llegado a la cumbre sin propuestas concretas pero con la idea clara, impulsada hace ya un mes por Nicolas Sarkozy, de que es fundamental convocar una conferencia internacional donde participen las principales economías del mundo para redefinir la estructura de un sistema financiero. Sería la refundación de Bretton Woods, cuando se crearon el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional y el germen de lo que luego sería la Organización Mundial de Comercio.
En este sentido, el primer ministro británico, Gordon Brown, reclamó ayer una reforma del FMI para convertirlo en una especie de banco central a nivel mundial, que se ocupe de supervisar y de regular un mercado cada vez más complejo pero también más integrado.
Angela Merkel, defendió ayer en el Bundestag (Cámara baja) que hay que ir más allá de los acuerdos del pasado fin de semana y continuar con las reformas, al tiempo que ha apoyado que se convoque una conferencia internacional que se pueda celebrar “preferiblemente en noviembre”.
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