El presidente francés ha preparado un paquete de medidas para garantizar que los inmigrantes que quieran residir en Europa estén más cualificados, se adapten más rápidamente a las costumbres occidentales y sean deportados lo antes posible si fuese necesario.
Un enfoque pragmático
El paquete tiene el nombre de “Proyecto sobre Inmigración” y todavía no ha sido presentado oficialmente, aunque el Financial Times ha tenido acceso a él. Francia podría presentarlo como una política comunitaria “porque Europa no tiene los medios para recibir con dignidad a todos lo que ven en ella Eldorado“.
Para empezar, se establecerían como norma los visados biométricos y los procesos para la deportación se simplificarían para que su agilidad aumentase.
En este sentido, apunta que es defectuosa la política por la que sólo uno de cada tres inmigrantes ilegales que deben ser deportados de la UE termina siendo expulsado. Considera que esto podría solucionarse estableciendo “contratos de readmisión” con los países de origen para que acepten de nuevo a los nacionales que han sido expulsados de Europa.
Los inmigrantes deberían comprometerse a aprender el idioma del país de acogida, la Unión debería garantizar ese derecho, y tendrían que asegurar el cumplimiento de los “valores nacionales y europeos”, entre ellos la tolerancia y la igualdad de género.
Por otro lado, según el documento, la inmigración debería ser selectiva. Sólo podrán entrar aquellos que se ajusten a las cualificaciones requeridas por las necesidades laborales del país que los recibe.
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