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Semana crucial para la Venezuela Chavista

Nos encontramos a 7 días de los comicios municipales en el país caribeño. Oposición y oficialismo se esfuerzan por hacer llegar al electorado sus mensajes. Con respecto a consultas pasadas, una diferencia fundamental observamos: Chávez ha asumido el liderazgo y no escatima esfuerzos.

Editorial

El 23N se puede cerrar un annus horribilis para Chávez que se inició con la inesperada derrota en el referéndum de 2 de diciembre. Tras esa emblemática fecha para la lucha anti-chavista, ha recibido otros varapalos como los sistemáticos golpes de Uribe a las FARC (grupo terrorista que gozaba de la aquiescencia, protección y patrocinio del caudillo de Caracas), el descenso del precio del petróleo, el “valija-gate” en Argentina o, digámoslo claramente, una reducción considerable de su popularidad.


 


Su revolución actualmente goza sólo de predicamento entre sus acólitos, como Ortega, quien tampoco está pasando por una etapa cómoda, acusado por la oposición de fraude en las recientes municipales nicaragüenses.


 


No debemos olvidarnos de alabar el role de la oposición venezolana. Fortalecida tras el 2D, se ha auto-convencido de que el chavismo no es invencible. Aún con ello, sigue sin ser un bloque homogéneo como se aprecia en que sus dos cabezas más visibles, Rosales y Martínez, representan el centro del espectro político y la izquierda, respectivamente. Aún así, bueno es que hayan provocado en Chávez la sensación de vulnerabilidad.


 


Tras lo sucedido en Nicaragua la pasada semana, es fundamental observar lo que suceda en Venezuela el próximo domingo. La sombra del fraude siempre ha perseguido a Chávez y si a ello unimos sus bravatas de encarcelar a los opositores o sacar al ejército, es para estar atentos…cuando menos.


 


Se trata “sólo” de elecciones municipales pero Chávez y sus rivales las afrontan como un proceso de mayor envergadura: es un plebiscito al socialismo del siglo XXI. Los venezolanos ven como su presidente se gasta cantidades ingentes de dinero en la compra de armamento mientras las necesidades básicas sin ser satisfechas. Poco les importa que entre Moscú y Caracas se haya establecido una suerte de “entente cordiale”.


 


Si a ello unimos las carencias en lo que a libertad se refiere, es normal que el caudillo esté temeroso de la respuesta de los suyos. Como diría un castizo, “carretera y manta” es lo que le espera de aquí al 23, de lo contrario, la revolución (armada) socialista que pregona estará un poco más lejos y la democracia en su país, más cerca.


 

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