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Septiembre inicia un trimestre clave en el panorama político internacional

El verano ha sido prolijo en actualidad informativa internacional. En los cinco continentes se han producido acontecimientos que han alterado la tranquilidad estival. Muchos de ellos han dado lugar a incertidumbres cuya resolución se ha pospuesto, como mínimo, al otoño.

editorial

 


Los próximos meses nos van a dejar en primer lugar, un nuevo presidente de Estados Unidos. Hasta la fecha, los candidatos McCain y Obama han operado a modo de compartimentos estanco; sin embargo, en breve se enfrentarán cara a cara.


 


Será el gran momento esperado por el republicano que hasta ahora no ha gozado del glamour mediático de su rival. La imagen que se ha proyectado del senador de Arizona, y que él mismo ha alentado, es la de un jinete que cabalga en solitario.


 


Las relaciones de Rusia con Occidente, en especial con Estados Unidos, tienen que superar un duro examen este otoño. Tras la desproporcionada respuesta rusa a la invasión georgiana de Osetia, hemos vuelto a una situación que nos trae recuerdos de la guerra fría.


 


Moscú ya no es un gigante anestesiado sino que ha despertado y sus afanes hegemónicos se han hecho patentes. Lo que desconocemos son sus límites…si es que los hay.


 


A nivel de la Unión Europea, tenemos un problema que ha ido perdiendo protagonismo, lo que no significa que se haya resuelto. La ratificación del Tratado de Lisboa por parte de Dublín superará una nueva prueba en octubre. Sarkozy deberá jugar un role protagonista, sobre todo si quiere cumplir la agenda tan ambiciosa que se propuso al inicio de “su” Presidencia comunitaria.


 


¿Asistiremos al final de la era del Nuevo Laborismo en Reino Unido? El verano no ha dado tregua a Gordon Brown. Dentro de su partido hay una oposición cada vez mayor a su gestión. La sombra de Blair es alargada y las encuestas sitúan al New Labour 20 puntos por detrás de los tories. La Conferencia Anual será la última oportunidad que tenga el Primer Ministro de engancharse con el electorado, de lo contrario, el cambio de ciclo estará más cerca.


 


¿Y América Latina? Bolivia es ahora el principal foco de atención. El referéndum que ha convocado Morales para diciembre amenaza con ser el instrumento que consagre definitivamente la división del país. Durante todo este proceso el dirigente aymara ha jugado con las cartas marcas. Sin embargo, la oposición, en una postura loable, no se ha rendido. Ello demuestra que la necesidad de negociar no es mera retórica, sino una obligación.


 


 

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