Si Serbia quiere pasar página completa a su más reciente historia, también deberá colaborar con las autoridades judiciales internacionales y entregar a cuantos criminales de guerra se le solicite
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Jueves, 19 de febrero 2026

Si Serbia quiere pasar página completa a su más reciente historia, también deberá colaborar con las autoridades judiciales internacionales y entregar a cuantos criminales de guerra se le solicite
Editorial
Tras casi dos meses de la celebración de las elecciones (11 de mayo), Serbia ha formado gobierno. Nos encontramos con una coalición, con los riesgos que ello puede tener a la hora de tomar decisiones y hacerlas efectivas, entre los demócratas y los socialistas.
Para ambas formaciones, dirigir los destinos de Serbia supone un reto histórico de cuyas consecuencias dependerá su futuro a medio y corto plazo. En efecto, sumido durante los años noventa en guerras incruentas, este país se convirtió por méritos propios en uno de los grandes denostados por la Comunidad Internacional. La paulatina normalización en la antigua Yugoslavia, ha dado como resultado una Serbia mucho abierta al diálogo y a la cooperación.
Además, Belgrado también desea jugar un role protagonista en las grandes organizaciones e instituciones internacionales. Una de ellas es la Unión Europea, sin duda la gran apuesta de la nueva coalición gubernamental. A tal efecto, se observa una suerte de reciprocidad, puesto que Bruselas ya firmó el Acuerdo de Asociación y Estabilización. El deseo de entendimiento mutuo es evidente.
Este europeismo hay que interpretarlo con cautela y no con recelo. Debe recibirse con optimismo pues es la prueba definitiva de que Serbia desea instalarse en los parámetros democráticos. Aún con ello, debería exigirse ciertos compromisos u obligaciones, por ejemplo, poner fin al histórico problema de los países ex satélites de la URSS, relativo a la corrupción en los aparatos del Estado y de la Administración.
Si Serbia quiere pasar página completa a su más reciente historia, también deberá colaborar con las autoridades judiciales internacionales y entregar a cuantos criminales de guerra se le solicite.
¿Y Kosovo?: Sigue siendo objeto de polémica y aunque la nueva coalición priorice la Unión Europea, ello no significa que hayan renunciado a su antigua provincia.
Cualquiera de los políticos, excepto los miembros del Partido Liberal, la siguen considerando “la cuna de Serbia“, es decir, y dicho con otras palabras, no reconocen su independencia unilateral. Sin embargo, la opción de recuperarla por la fuerza está descartada. Por ello, Naciones Unidas tiene una función muy importante que jugar y en ella han depositado Tadic y Cvetkovic sus esperanzas.
Un nuevo horizonte parece que se dibuja para los serbios. El reto europeo ayudará a su acercamiento a Occidente. Sin embargo, urge que se produzca una resolución al tema kosovar puesto que el nacionalismo sigue estando muy arraigado y tiene además vías políticas de articulación (Kostunica). La demora en la resolución del problema o la adopción de puntos de vista radicales, puede hacer que su reaparición se produzca con las consecuencias por todos ya conocidas.
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