Política

Siria tiene un “Plan B” para el Líbano

Mediante la gestión de esta red, Siria espera coordinar una serie de actividades subversivas dentro del Líbano. El objetivo de Siria al perseguir estas actividades no podría estar más claro: el estado Baaz espera demostrar al creciente coro de críticos que piden el final de la presencia siria en el Líbano que lejos de ser perverso, Siria es un elemento necesario para mantener la seguridad.

Relaciones Internacionales

Oficialmente, Siria planea retirar
sus fuerzas ocupantes del Líbano.
Pero según
fuentes dentro de “la revolución del cedro”, el movimiento pro
-democrático que ha brotado
en El Líbano en las últimas semanas, Siria no tiene ninguna intención de
abandonar el control de su estado marioneta.


 


En concierto con sus homólogos de
Irán, Siria ha desarrollado lo que podemos llamar un “plan del
Líbano”.
El plan requiere sacar a sus tropas regulares al
tiempo que despliega un abanico de redes de inteligencia y terror dentro del
Líbano.
Mediante la gestión de esta red, Siria
espera coordinar una serie de actividades subversivas dentro del Líbano.

El objetivo de Siria al perseguir estas actividades
no podría estar más claro:
el estado Baaz espera demostrar
al creciente coro de críticos que piden el final de la presencia siria en el
Líbano que lejos de ser perverso, Siria es un elemento necesario
para mantener la seguridad.


 


Este plan no es irrealizable en
absoluto.

Ya existe una red coordinada de grupos pro-sirios a las órdenes
directas del servicio de inteligencia sirio, el
Mukhabarat, en
Damasco.
Esta red incluye el Partido Social-Nacionalista Sirio (SSNP), los servicios de inteligencia de los regímenes libanés y
sirio, la red de inteligencia de
la Guardia
Republicana
y a su director, el Coronel
Moustafá Hamdane.


 


Hamdane es una
figura particularmente peligrosa.
Últimamente, el coronel ha estado llamando a todos sus colaboradores en
Beirut y les ha estado proporcionando armas.
Además, controla la milicia libanesa sunní conocida como
“Organización
Murabitún“. Comandada anteriormente por su
tío materno,
Ibrahim Koleylat, la milicia fue resucitada por Siria hace algunos años, y hoy
es una red organizada de cerca de 500 combatientes al oeste de Beirut.

Podría ordenárseles entrar en acción en cualquier
momento.


 


Los grupos que abarca la red
pro
-Siria no
trabajan en solitario.
Coordinan
sus actividades con el grupo terrorista
Hezboláh, así como con
diversas facciones terroristas palestinas.
De
hecho, Siria ve a los terroristas palestinos como su “segunda reserva”.

Van a ser desplegados con total seguridad en caso de que “fuerzas exteriores” — es
decir, tropas
internacionales — entren en el
Líbano.


 


La red siria en la sombra no
pierde el tiempo a la hora de poner en marcha su plan
destructivo.

El mes pasado, atacó en Jdeideh, un popular
vecindario suburbano al este de Beirut.
Un potente
coche bomba rasgó el vecindario, hiriendo a 11 personas y causando fuertes
pérdidas materiales a las casas y tiendas circundantes en el área.
Aunque los detectives libaneses aún buscan culpables, mis
fuentes creen que operativos de
la Guardia
Republicana
colocaron la
bomba.


 


Su estrategia es parte de la
campaña de intimidación en la sombra de la red:
pretenden
asustar a los jóvenes libaneses que toman parte en las protestas y
manifestaciones anti
-Siria. También pueden estar intentando disuadir a las
instituciones financieras de prestar apoyo al movimiento pro-democracia emergente en El
Líbano.


 


Y la red siria apenas estará
empezando.

Algunos analistas de Beirut están seguros de que el
siguiente punto en la agenda es el asesinato de políticos e intelectuales
anti
-Siria. Altos mandos del Ejército Libanés pueden también estar
en la mira de Siria
lo que sea necesario para obligar al Líbano a consentir e
l control sirio. En pocas
palabras, Siria espera repetir en El Líbano la campaña terrorista en curso en
Irak.
Vale la pena notar que esa campaña también
está dirigida desde Damasco.


 


Hasta la fecha, la retirada
planeada de las tropas sirias del Líbano ha distraído la atención de la campaña
siria por desestabilizar El Líbano.
Pero un
examen más exhaustivo de la retirada sugiere que [ésta] puede ser parte del plan
sirio más general para preservar su control sobre El Líbano.


 


En el presente, continúan en El
Líbano al menos de 4 brigadas regulares del Ejército de
Siria.
Han recibido órdenes de replegarse desde El Líbano
desde antes del 7 de abril.
Según fuentes dentro
de Siria, sin embargo, estas tropas no irán lejos.
En su lugar, serían desplegadas en la frontera con Irak, para
reforzar las dos divisiones que ya se encuentran en posición allí.

Con el pretexto de vigilar las fuerzas de la marina
norteamericana en el este del Mediterráneo, los planificadores de la política
del régimen sirio han previsto una retirada completa.


 


Siria se propone mantener en su
sitio al Líbano claramente.
Aún con
todo, como indican los acontecimientos recientes, El Líbano ya no está postrado
ante la voluntad de su tanto tiempo ocupante. Como consecuencia del atentado de
Jdeideh, por
ejemplo, el ejército libanés se movilizó inmediatamente para rodear a la
sociedad civil libanesa.
El comandante del
Ejército Libanés, el General Michel Sleimane, publicó una circular de prensa que
destacaba “la ley y el orden”.
Sleimane también acentuó
que el ejército tomaba medidas para proteger la libertad de expresión en El
Líbano.
Tales medidas carecen de precedentes en El
Líbano.
Antes era Siria la que establecía la
ley.


 


Como sugiere lo anterior, el
poderoso movimiento de independencia supone una oportunidad trascendental
para el ejército libanés.
Ya no más intimidado por las
tropas sirias, las fuerzas libanesas regulares se
movilizan para llenar el vacío.
Pueden convertirse
en los defensores de los manifestantes
— no
en
 sus opresores.


 


En esto ya han sido ayudadas
por los líderes de la d
iáspora
libanesa.

Preocupados por un ataque potencial contra oficiales libaneses por parte del
Mukhabarat sirio,
estos líderes han llevado su caso al Consejo de Seguridad de Naciones
Unidas.
Sus demandas son simples: piden protección internacional de la única institución militar
capaz de asumir la seguridad a largo plazo del Líbano tras la retirada
siria.


 


Sus esfuerzos han logrado algún
éxito.
Dentro de Naciones Unidas, los diplomáticos occidentales y
árabes hoy trazan una línea roja en torno al Ejército Libanés. Reconocen que al
sostener la línea contra la presión siria y al ofrecer protección a los
disidentes dentro del Líbano, el ejército desempeñará un papel necesario a
la hora de fomentar un Líbano pacífico
y democrático.


 


Dentro del Líbano, los políticos
pro
-Siria anhelan
desesperadamente la defunción del movimiento independentista
libanés.
Esperan que “la onda se disipe”, y que
la
Revolución
del Cedro siga el camino de la de
Praga en 1968.

Pero dentro de la sociedad civil libanesa, los
estudiantes, los granjeros, los profesores de escuela, los pescadores, los
grupos feministas y las órdenes religiosas de todas las comunidades saben que
ésta es su hora, que es su única oportunidad de
libertad.


 


Aún pueden lograrlo, a pesar de
los mejores esfuerzos de la red secreta siria y de los miembros del aparato
comunista libanés.

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