El ministro de Economía, Pedro Solbes, ha declarado hoy que la actualización de los salarios de los españoles con respecto al IPC no depende del Gobierno sino de los agentes sociales. El presidente del Banco Central Europeo no parece pensar lo mismo.
Frente a las críticas de Bruselas
La actualización de las retribuciones exigiría este año más de un 4 por ciento de subida en un momento en el que muchas empresas no pueden hacer frente a los pagos. Según los expertos, el endurecimiento de los créditos y la caída del consumo harán que la subida de los salarios se traduzca en miles de despidos.
Pero este incremento de las retribuciones también podría subir los precios, con lo que las personas que se fuesen a la calle afrontarían más dificultades para acceder a los productos básicos con el subsidio del Estado. Por eso, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, ha pedido con insistencia en las últimas semanas que se supriman estas “cláusulas de indexación automática”.
Solbes ha asegurado no sólo que el Gobierno no tiene ninguna responsabilidad en la actualización salarial, porque son los agentes sociales quienes deben negociar este extremo, sino que la escalada de los precios sólo es uno de los factores que se tienen en cuenta a la hora de aumentar las nóminas.
Según el ministro de Economía, además de la inflación, es la productividad del profesional lo que hará que aumenten los ingresos. En estos momentos, afirman los expertos, la productividad cada vez va a ser menos representativa y lo va a ser mucho más la subida del 4 por ciento en los precios que se esperan para este año. La producción española debería reducirse en los próximos meses como reacción al desplome del consumo que se ha registrado durante el primer semestre del año.
En su comparecencia parlamentaria de esta semana, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero ha afirmado que el diálogo con los agentes sociales se convertiría en una de sus puntas de lanza para resolver y paliar los efectos de la crisis. La mayoría de los analistas interpretó que se refería a la congelación de los salarios para que los despidos no se disparen y la inflación no siga castigando a las clases menos favorecidas de la sociedad.
La situación sobre el aumento de los precios es tan grave que los ministros de Economía se reúnen este fin de semana en Niza para reducir los impuestos sobre productos de primera necesidad como las compresas y los pañales.
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