Quedan 24 horas para que los venezolanos decidan la suerte de su sistema político y en consecuencia del país. Las encuestas inciden en un dato: igualdad absoluta entre oficialismo y oposición. Como sucediera en las municipales de noviembre, la participación será muy elevada.
Editorial
El país caribeño se está convirtiendo en sinónimo de proceso electoral. Diciembre de 2007, noviembre de 2008 y el referendo revocatorio de mañana domingo, por poner sólo los ejemplos más recientes. Otrora, cuando el venezolano de a pie era llamado a votar, o bien simplemente ratificaba al chavismo o bien no acudía a su cita con las urnas, pues su justificado descontento hacia los partidos políticos tradicionales se había transformado en apatía.
De un tiempo a esta parte sucede todo lo contrario. La oposición a Chávez, aún sin ser monolítica, ha hecho ver a sus compatriotas el peligro de que el caudillo bolivariano se eternice en el poder. No sólo la alternancia sería saludable sino también el cambio de modelo político.
En cuanto al Presidente hay que decir que ya no observa el panorama con la misma autocomplacencia que hace unos meses. Ejemplo de ello es que de nuevo no ha escatimado esfuerzos a la hora de intentar cambiar el de punto de vista de sus compatriotas quienes, no olvidemos, en diciembre de 2007 dijeron NO.
Desde el entorno más cercano se contempla con expectación la consulta del domingo. Los regímenes “amigos” (y algunos incluso dependientes) de Caracas también se juegan mucho. Morales, necesita de la diatriba verbal de Chávez para vencer o amedrentar a cuantos no comulgan con su socialismo de corte indigenista. Otro tanto de lo mismo se puede decir Ortega en Nicaragua, quien ve como la crisis hunde las estructuras del país mientras él firma acuerdos con Rusia para que construyan una fábrica de chocolate en Managua.
En cuanto a la oposición, ésta ha hecho también un buen trabajo con la desventaja de no contar con los mismos medios que el gobierno. Además, como hemos visto en los últimos días, los estudiantes universitarios, pioneros en la oposición a Chávez, vieron como sus manifestaciones eran prohibidas, siendo insultados y vilipendiados desde el gobierno. En un pasado no muy reciente hubieran tirado la toalla, ahora, esta represión gubernamental les ha espoleado. El domingo puede ser su día.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR