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Tzipi Livni: elección realista para los retos inmediatos

Kadima, el partido político creado por Ariel Sharon, hizo frente a unas elecciones primarias el pasado 17 de septiembre. Mofaz y Livni, los grandes favoritos. Del resultado dependía la estabilidad del gobierno israelí. La victoria de la ex Ministra de Exteriores ha sido bienvenida tanto en el contexto doméstico como en el externo más cercano.

Editorial

La política del Estado hebreo tiene como una de sus características sobresalientes las convulsiones internas, muchas de ellas asociadas a la corrupción. En consecuencia, los cambios de gobierno son habituales.


 


La victoria de Livni es una etapa hacia el final de la inestabilidad  gubernamental. Su primer reto es la formación de una coalición sólida para lo que dispone de 42 días. Los laboristas, con Barack a la cabeza, deberían estar dispuestos a apoyarla, entre otras razones, porque jugaron un role muy importante en el destino final de Olmert.


 


¿Y la ultra-ortodoxa formación Shas? Las dudas son mayores. Contradictoriamente, es un partido menor en número de votos y de diputados. Livni, en un ejemplo de pragmatismo y firmeza, ya ha dicho que no cederá a sus presiones. La ideología liberal que ella profesa, le aleja de los postulados del citado partido.


 


Debemos apostar porque la nueva líder forme gobierno ya que hay muchas cosas en juego. La primera y más importante el proceso Annápolis. Que Tzipi Livni establezca un sólido ejecutivo no significará que dicho proceso vaya concluir en las fechas establecidas ni que los resultados vayan a ser los apetecidos. Solamente habrá opciones de que así sea, pero fijar un calendario es especular.


 


Ella ha afirmado en más de una ocasión, y es voz autorizada para hacerlo pues ha dirigido las negociaciones durante este año, que no va a admitir prisas que den lugar a un acuerdo de cualquier tipo, porque multiplicaría el problema en lugar de resolverlo.


 


Este es uno de los escenarios barajados. Sin embargo, no descartemos que no logre formar gobierno y tenga que convocar elecciones anticipadas. De ser así, los sondeos apuntan a Benjamín Netanyahu (Likud) como ganador. Annapolis entraría en una nueva fase más cercana a su desaparición que a su revitalización; Hamas encontraría un pretexto para proseguir con su actividad terrorista focalizada tanto en Israel como entre los palestinos moderados.

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