Uncategorized

Una condena global junto al recorrido de la Antorcha Olímpica

El deporte es un tema de interés global, como tal está siendo utilizado a favor de una buena causa: que el mundo se entere de los abusos que se comenten en contra de los derechos humanos del pueblo tibetano.

Editorial

A lo  largo de la semana Diario Exterior ha publicado una serie de noticias informando  a sus lectores de las protestas que iban surgiendo en las distintas ciudades que recorría  la antorcha olímpica. Esta  presión internacional que se está ejerciendo sobre China es una forma de demostrar descontento  por la política de represión que  tiene este país sobre el Tibet.


 


El deporte es un tema  de interés  global, como tal está siendo utilizado a favor de una buena causa: que el mundo  se entere de los abusos que se comenten en contra de los derechos humanos del pueblo tibetano. Un vez más la globalización junto con el avance en las comunicaciones demuestran su eficacia, las principales capitales del mundo son  escenario de un  reclamo a favor de unos ciudadanos que se ven imposibilitados a  manifestarse, otros en su lugar encarnan su lucha y dan pelea para que se ponga fin a esta  postura.


 


La comunidad internacional se plantea seriamente boicotear la ceremonia de apertura si China no cambia su actitud a favor de un diálogo con el Dalai Lama. El Primer Ministro Británico  Gordon Brown ha anunciado que no asistirá; el Parlamento Europeo votó a favor de una posible ausencia de sus representantes en la ceremonia y El Congreso de Estados Unidos aprobó una resolución que condena la represión violenta desatada por China en el Tibet.  


 


Diario Exterior quiere recordar que esta no es la única crisis que deberán superar los Juegos Olímpicos, no hay que olvidar la masacre que se sufrió en los juegos de Munich.  


 


Si bien la Carta Olímpica estipula que no se introduzcan valores políticos irrelevantes, el tema en cuestión es lo suficientemente importante y grave para continuar lo que se empezó en Londres, siguió en  Paris, San Francisco y llegará a Buenos Aires.   Valdrá la pena seguir adelante, siempre y cuando la gente se manifieste de forma pacífica contra la violencia y la opresión.


 


Ante este pedido global, Beijing no puede hacer oídos sordos y deberá cuestionarse e intentar poner  fin a un conflicto que ya lleva años.

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

Menú