Política

Una falta de prevención inaceptable

La falta de rigurosidad en la prevención de atentados terroristas es una señal preocupante.

Editorial
En las últimas horas se pudo saber en relación al atentado del 7-J en Londres que habría podido ser evitado si se hubieran prestado seria atención a informes secretos y a denuncias de espionaje emitidos por Francia y Arabia Saudí.

Un informe de los servicios secretos franceses de finales de junio alertó a las autoridades galas del peligro que suponía la “comunidad paquistaní” en Francia y de las “amenazas” de atentado que pesaban sobre Londres por parte de Al Qaeda. Sólo días más tarde, el 7 de julio, cuatro islamistas que habían realizado estudios religiosos en Pakistán, hicieron explotar sendas bombas en tres líneas de metro y un autobús en la capital británica, provocando 56 muertos.

Por su parte, los servicios de espionaje de la monarquía saudí habían interceptado llamadas de uno de los dirigentes de Al Qaeda, Karim al Majati, a una posible célula terrorista en Londres, lo que les puso sobre la pista de un inminente atentado extremista, según publicó ayer la prensa británica. Majati, ciudadano marroquí que residía en Arabia Saudí y que murió a manos de la policía de ese país el 15 de abril, estaba considerado como uno de los cabecillas de Al Qaeda en la zona y se le había relacionado con los atentados de Casablanca y Madrid.

Pero lo que resulta más inaceptable es que ahora la policía británica está investigando cómo los terroristas estafaron a los servicios sociales ingleses recibiendo más de 500 mil libras (casi 705 mil euros) del Estado como parte de la ayuda prevista para indigentes. Según el diario “The Times”, los terroristas usaron varias identidades para cobrar los beneficios, sospecha que surgió cuando la banca de Inglaterra inició las medidas para congelar todos sus bienes, una disposición prevista en la Ley Antiterrorista.

La falta de rigurosidad en la prevención de atentados terroristas es una señal preocupante hacia una ciudadanía como la europea que tiene sobrados motivos para sentirse indefensa. El terrorismo juega con la imprevisión y el camuflaje y nuestras fuerzas de seguridad lo saben. Por ese motivo, la misma eficacia con la que actuaron horas después de los atentados y que permitió capturar a los culpables debería ser implementada para impedir que estos trágicos sucesos vuelvan a suceder. Quienes nos protegen no pueden dormirse ante el terror. Porque el terror no descansa.

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