Pakistán vive convulso tras la dimisión de su presidente, Prevés Musharraf, que ha abierto las puertas de la presidencia al marido de la fallecida Benhazir Bhutto. Los terroristas han atacado diferentes zonas del país con la consiguiente respuesta del ejército por tierra y aire
Centenares de muertos esta semana
Soldados pakistaníes y helicópteros de combate atacaron el domingo guaridas de milicianos islamistas en el Valle Swat, después de fieros enfrentamientos en los que murieron 50 insurgentes y 10 soldados durante las últimas 24 horas.
La respuesta a la cada vez mayor violencia es una prueba para la dividida coalición gobernante, que enfrenta problemas internos después de la renuncia como presidente de Pervez Musharraf, un importante aliado de Estados Unidos.
Los enfrentamientos en la montañosa región de Swat, en el noroeste de Pakistán, comenzaron después de que terroristas atacaran a una patrulla de seguridad y de que un suicida con bomba matara a ocho policías en otra zona del valle.
“Los enfrentamientos continúan. Atacamos y destruimos más de 40 refugios de milicianos y un campo de entrenamiento,” dijo el mayor Nasir Ali, portavoz del Ejército en la región. “Tenemos confirmadade la muerte de 50 milicianos, mientras que 10 de nuestros soldados fueron abatidos,” agregó.
Residentes en Kabal, a unos 20 kilómetros al oeste de Mingora, el principal pueblo de la región, dijeron que un ataque con morteros de parte de las fuerzas de seguridad se ha prolongado desde el sábado. En tanto, helicópteros de combate Cobra realizaban una ofensiva en la mañana del domingo contra posiciones de milicianos en las montañas.
Siete campesinos murieron y tres resultados heridos en un ataque con morteros, dijeron residentes.
En un ataque distinto, supuestos milicianos mataron y arrojaron los cuerpos de cuatro hombres en un camino rural, dijo la policía, agregando que las manos y piernas de las víctimas estaban atadas. Los terroristas partidarios de los talibanes realizan esas ejecuciones contra quienes sospechan que son espías de Estados Unidos o del Gobierno.
Este mes, más de 200.000 personas han huido de los enfrentamientos en el noroeste de Pakistán y necesitan ayuda con urgencia, dijo el viernes el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).
La renuncia del ex jefe del Ejército Musharraf bajo la amenaza de impugnación planteó dudas respecto del compromiso del Gobierno para detener la violencia. Sin embargo, pese a que el apoyo de Musharraf a la guerra contra el terrorismo de Estados Unidos era muy impopular, el Gobierno ha prometido mantener los esfuerzos por combatir a los milicianos.
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