Editorial
El Ejército de Liberación Nacional (ELN), segunda fuerza terrorista de Colombia, anunció que propondrá al Gobierno de Álvaro Uribe una reunión exploratoria para avanzar hacia un posible acuerdo de paz que podría derivar en un cese de hostilidades. “Hoy podemos dar inicio a un punto de partida, (…) pero de momento no hay ningún tipo de suspensión de operaciones ofensivas”, dijo el portavoz del ELN, Francisco Galán.
Los contactos de diálogo con el ELN son una muestra más de la sensatez y prudencia que ha tenido el Gobierno de Álvaro Uribe al profundizar los acercamientos exploratorios con las fuerzas rebeldes de Colombia –FARC, ELN, AUC- asumiendo el alto riesgo que ello implicaba transitando por caminos políticamente menos atractivos y pero sin duda sólidos y exitosos en el mediano y largo plazo.
La reinserción de miembros de grupos armados es uno de los ejes de la política llamada de Seguridad Democrática, bandera del Gobierno de Uribe. A través de distintos medios se invita a los combatientes de los grupos armados a reincorporarse a la vida civil y se les ofrece garantías de seguridad y oportunidades de educación y empleo. Debe recordarse los esfuerzos de Uribe golpeando las puertas de la ONU, la Unión Europea, el Centro Internacional Toledo para la Paz, diversas ONG y muchas instituciones más, buscando apoyo, consejo y hasta legitimidad. No ha sido un camino fácil pero hoy el presidente colombiano puede presumir de alta popularidad gracias a los números que arroja el proceso de desmovilización.
Uribe desde hace dos años comenzó a negociar el desarme y la desmovilización de unos 20.000 combatientes paramilitares y a la fecha se han reinsertado cerca de 12.000 hombres. En lo que respecta a las FARC, son ya 4.138 los miembros que han dejado sus armas durante el mandato de Uribe. Este año lo han hecho 933 combatientes. Hay que agregar que a comienzos de este año, un grupo de 32 combatientes del ELN decidieron dejar el camino de la guerra. En total, algo más de 17.000 personas han dejado las armas, de la cuales 10.000 son paramilitares y el resto combatientes que desertan de los grupos armados y se entregan a las autoridades de manera voluntaria.
De todas maneras, así como el Gobierno avanza las negociaciones con AUC y ELN, ayer el diálogo con las FARC sufrió un grave retroceso debido al asesinato del ex senador Jaime Lozada Perdomo, a cuya esposa estaba secuestrada desde 2001. Su esposa, la ex parlamentaria Gloria Polanco, fue secuestrada el 26 de julio de 2001 por el grupo armado que liberó a sus dos hijos, Jaime Felipe y Juan Sebastián, que también mantenía cautivos, tras el pago de un cuantioso rescate por cuotas.
Uribe, tocado por la tragedia de Lozada, se preguntó indignado: “´¿Cómo es que estos sicarios asesinan a quien justamente les tuvo que pagar un rescate cuantiosísimo por los hijos y era uno de los principales voceros del acuerdo humanitario?”. El mandatario aprovechó también para mandar un recado a los gobiernos complacientes con las FARC al subrayar que la organización rebelde “ha engañado a Colombia y al mundo´, ya que “le reclama a la Unión Europea reconocimiento político, pero no es capaz de dar pasos en favor del acuerdo humanitario”.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR


















