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Venezuela debe votar

Llegan los esperados comicios municipales venezolanos. Tras ello, sea cual sea el resultado, habrá un antes y un después para el país caribeño. Lo mismo que para Hugo Chávez cuyo despliegue, a todos los niveles, ha sido ilimitado durante estas últimas fechas. ¿Qué no hará cuando se trate de unas presidenciales?

Editorial

Están convocados a ejercer su derecho a voto 17 millones. La peculiaridad extra de estas elecciones es que son las primeras que se celebran tras la derrota de Chávez en el referendo del año pasado.  Desde entonces, la situación del país ha cambiado a todos los niveles.


 


En efecto, en primer lugar está la crisis económica. Pese a que el gobierno dice que no afectará al país ¿?, sí ha provocado un descenso del precio del barril de petróleo, arma principal con la que Chávez financia su ideología (¿o compra adeptos?), dentro y fuera. En segundo lugar, la oposición por fin se ha dado cuenta de que su Presidente puede ser derrotado en las urnas.


 


Este último factor es clave. La apatía electoral de la sociedad venezolana fue “in crescendo” con el paso del tiempo. Las causas, variadas: desde la frecuencia de convocatoria de procesos que  provocó una suerte de cansancio electoral, el acomodamiento o que ninguna de las formaciones políticas que pedían el voto ofrecían un programa atractivo.


 


Como los venezolanos han comprobado, quedarse en casa tiene como consecuencia que la centralización política y la pérdida de sus libertades, se multiplica. Si el 23N este pueblo vota masivamente, mucho habrá ganado este país. Si la competencia interpartidista es fundamental para cualquier democracia pues da signos de su vigor, mucho más lo es para una tan sui géneris como la venezolana. De lo contrario, el avance hacia el partido único proseguirá.


 


Lo que suceda a partir del domingo, está por verse. Chávez se ha puesto la venda antes de la herida. Sus continuas referencias a que la oposición reivindicará fraude si no gana y que, por tanto, la situación recientemente vivida por Nicaragua se puede repetir en Venezuela, así lo atestigua.


 


El caudillo venezolano parece sufrir amnesia, quizás por comprobar como su proyecto de socialismo en el siglo XXI no tiene tantas filias como pensaba. Quien ha amenazado con sacar al ejército y meter en la cárcel a quienes osen desafiarlo, ha sido él. Con tales tácticas fascistoides no ha conseguido amedrentar a sus rivales que por el contrario, se han fortalecido. Es para felicitarles y apoyarles en su esfuerzo a favor de la democracia.

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