Desde estas mismas columnas nos hemos ya referido a la dramática situación de escasez que viven los sufridos venezolanos, tanto en materia de alimentos, como de medicamentos, por igual. Que naturalmente los mantiene en una situación de tremenda ansiedad permanente. Y haciendo colas y recorriendo negocios -perdiendo el tiempo- hasta que finalmente encuentran lo que necesitan.
Pero las cosas en Venezuela se siguen complicando, cada vez más. Día a día. Ahora no hay electrodomésticos. Ni repuestos para ellos.
Así lo acaba de confirmar el director ejecutivo de la Asociación Nacional de Fabricantes de Electrodomésticos, Edgar Berrios. Públicamente. El “desabastecimiento” de electrodomésticos en las tiendas es del 85%. Faltan casi todos, entonces. Dicho de otro modo, no hay prácticamente nada a la venta. Esa es la situación de los comercios minoristas, pero la de los mayoristas es aún peor, desde que el “desabastecimiento” en esa franja comercial es del 90%. Prácticamente total.
¿Qué ocurre? Lo de siempre. No hay divisas y, como consecuencia, no hay importaciones. Ni despachos a plaza. Nada. La moneda extranjera se adquiere mediante subastas que hace el gobierno venezolano, para caprichosos fines específicos. Para electrodomésticos simplemente no hay subastas, ergo no hay dólares, ni ninguna moneda extranjera. Ni centavos. Desde el año pasado, en el primer cuatrimestre no se venden divisas para ese tipo de importaciones. De horror.
Y si Ud. tiene un problema en su heladera, lavarropa o en su cocina o en su televisión, que de pronto requiera algún repuesto, para poder solucionarlo mediante el servicio técnico o reparación del caso, no hay otro remedio (absolutamente primitivo) que proceder a “canibalizar” otras heladeras, lavarropas, o cocinas o televisores similares, para extraerles de su interior los ansiados repuestos. Como alternativa, esta pertenece claramente al capítulo de la desesperación. Y es un verdadero absurdo económico. Pero, por otro camino, muchas de las reparaciones son ya directamente imposibles de hacer. De locos. Pero eso es la Venezuela chavista, un presunto paraíso que se ha transformado en un infierno cada vez más complicado.
Comprar electrodomésticos nuevos en Venezuela está totalmente fuera de cuestión. No hay. Esa es la realidad. Reparar el parque existente es ciertamente cada vez más complejo. De alguna manera Venezuela, de la mano de los “bolivarianos”, está regresando -aceleradamente- al viejo mundo de las cavernas. Quiérase o no. Para la gente se extiende un drama cotidiano, cada vez más desgarrador, cuando se lo mira desde afuera.
Mientras tanto, el gobierno advierte que sobre sus hombros se cierne una tormenta fuerte y esta vez realmente distinta. Inesperada o no. Pero bien distinta a otras que ya han pasado.
La que en algún momento puede desatarse como consecuencia de las investigaciones en curso en los Estados Unidos sobre las vinculaciones del narcotráfico en Venezuela con algunos de los más altos funcionarios de sus fuerzas armadas y de su administración, incluyendo aparentemente al propio número dos del régimen: Diosdado Cabello, que preside el Poder Legislativo y es tenido como el hombre que de alguna manera lideraría un cartel que se vincula con el corazón del poder venezolano, mejor dicho, “bolivariano”.
Mientras algunos de esos funcionarios -y otros- amenazan con demandar al jefe de la oposición, Henrique Capriles, por daños y perjuicios, por el pecado imperdonable de haberse referido a ellos como: “enchufados y corruptos”. ¿Le sorprende?
Emilio J. Cárdenas
(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.
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