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Violentas protestas y decenas de arrestos en Irán

En las últimas semanas Ispahan ha sido a la vez testigo y escenario, de protestas violentas y ruidosas, por parte de sus habitantes.



Una de las ciudades ciertamente más atractivas arquitectónicamente de Irán, la tercera en importancia medida por su número de habitantes, es Ispahan o Isfahan. Está emplazada a unos 400 kilómetros al sur de la capital, Teherán.

Se trata de una ciudad de edificios típicos, tradicionalmente bajos, cruzada por ríos mansos aunque no perezosos, sobre los que se han construido puentes de los que, literalmente, se han colgado (en sus pequeñas terrazas) decenas de cafés, a los que los habitantes locales concurren con frecuencia diaria, a conversar. Lo hacen hasta bien entrada la noche. Allí suelen comer y tomar café a las noches, en sus aludidas pequeñas terrazas, lo que genera una suerte de “murmullo” que a veces repercute en el ambiente todo.

El sitio proyecta una notable dosis de paz y tranquilidad, con el marco de un entorno absolutamente delicioso, que ciertamente estimula las reuniones que, como los iraníes son bastante charlatanes, suelen no ser demasiado breves.

En las últimas semanas, pese a ello, esa ciudad ha sido a la vez testigo y escenario, de protestas violentas y ruidosas, por parte de sus habitantes.

Ocurre que uno de los principales ríos que la atraviesan, salvo en períodos muy breves, se ha secado,lo que sucede desde hace ya dos penosos años.

Hablamos del “ZayandehRud”. Aparentemente, para así poder abastecer las necesidades de la ciudad cercana de Yzad, afectada, ellatambién, por la dura sequía que castiga a buena parte del país de los ayatolhas.

Su curso normal habría sido parcialmente desviado por las autoridades locales, a lo que se atribuye su actual falta de agua, salvo enperíodos muy breves cercanos a las precipitaciones.

Esa situación, que naturalmente afecta directamente a los agricultores locales, que tradicionalmente recurrían a su agua para regar con ella los sembradíos de alimentos con los que abastecen las necesidades alimenticias de la bonita ciudad de Ispahan.

Lo sucedido ha, por lo demás, endurecido lo suelos, lo que contribuye al aumento el repudio ruidoso de los agricultores.

En un Irán muy tenso, las autoridades temen que esas protestas, que se están tornando frecuentes, deriven de pronto en manifestaciones callejeras masivas que perturben seriamente el orden, especialmente con sus eventuales rebotes en todo el país.
 
(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.
 

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