España y Estados Unidos tienen el “deber” de emprender juntos una “acción más comprometida y concertada” en América Latina, un continente que crece económicamente, pero no así en justicia social ni en estabilidad. Ese fue el discurso del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en Nueva York en un acto organizado por el instituto de pensamiento Foreign Policy Association
Aunque no habla de Cuba, Venezuela y Bolivia
Según Zapatero, España y Estados Unidos comparten “principios, algo de historia, intereses y responsabilidades”. Una de esas responsabilidades es América Latina, donde ambas naciones tienen “vínculos políticos y económicos” y “una especial responsabilidad para proveer estabilidad y lucha contra la miseria y las desigualdades”.
“Madrid y Washington dialogan sobre Latinoamérica, pero tienen por delante el deber de una acción más comprometida y concertada en torno a Latinoamérica“, subrayó, porque una acción común puede ser “determinante” para el subcontinente. Para Zapatero, la ayuda al desarrollo es la mejor manera de “exportar democracia, estabilidad y progreso para la humanidad”.
Pero el presidente español no quiso concretar y hablar de los casos de Cuba, Venezuela o Bolivia donde la falta de libertades, de derechos civiles y de propiedad brillan por su ausencia. Estados Unidos tiene aliados estratégicos en el continente como Colombia y México, donde se ha comprometido plenamente a defender a gobiernos que respetan el estado de derecho y las libertades.
Sin embargo, el ejecutivo socialista ha destacado, en sus cuatro años de gobierno, por relacionarse con gobernantes como Castro o Chávez, muy distantes de cualquier relación o parecido con Estados Unidos.
Las relaciones transatlánticas son ahora “fundamentales”
El presidente del Gobierno subrayó que para España la relación con Estados Unidos es “fundamental”, por ello su Ejecutivo seguirá trabajando para “fortalecerla”.
En concreto, se marcará como objetivo renovar una agenda “ambiciosa” entre Estados Unidos y la UE durante la presidencia europea que asumirá en el primer semestre de 2010.
Un discurso radicalmente opuesto al que llevó a Zapatero a La Moncloa, donde brillaba el antimericanismo y la oposición a la guerra de Irak.
Por otra parte, Zapatero reclamó un “amplio consenso internacional” en la lucha contra el terrorismo, que España, recordó, “ha sufrido y sufre” y defendió la “justicia” y la cooperación policial y de las inteligencias como “el camino más eficaz para la prevención del terrorismo fanático que invoca el Islam“. España, subrayó, tras los atentados del 11 de marzo de 2004, ha demostrado que ante actos como éste “se puede detener, juzgar y condenar a los autores”.
Zapatero explicó que su política exterior pone especial énfasis en el Magreb, donde es necesario solucionar el conflicto del Sáhara Occidental y donde hay que impedir que se consoliden los grupos fanáticos islamistas, y en Oriente Medio, donde ofreció la máxima colaboración de España a Estados Unidos para hacer avanzar las conversaciones entre árabes e isralíes.
El presidente expresó su deseo de apoyar a las instituciones educativas estadounidenses a que impulsen la enseñanza en español, porque con ello, “Estados Unidos mejora”, lo que desató las risas de los asistentes. También hizo gracia al público que Zapatero asegurara que un gobierno como el suyo, con más mujeres que hombres, “funciona mejor”.
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