El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha anunciado que el Ejecutivo prepara los próximos Presupuestos Generales del Estado bajo una “política de austeridad” con la que hacer frente a las “dificultades económicas importantes” en las que está inmersa España
Ya habla de “presupuestos austeros”
El presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, ha alcanzado hoy con sindicatos y patronal dos compromisos en el “nuevo escenario de diálogo social reforzado”.
Zapatero ha pactado no aprobar ninguna iniciativa que afecte al mercado laboral sin el consenso de empresarios y sindicatos, y la comunicación directa del ministro Solbes de los márgenes “austeros” en los que el Gobierno prepara sus presupuestos.
El jefe del Ejecutivo ha manifestado que, aunque ésta es la primera “gran reunión” que mantiene con sindicatos y empresarios, el diálogo social de esta legislatura “no empieza de cero” porque el trabajo conjunto de los últimos cuatro años ha sido “extraordinariamente positivo” y ha contribuido al crecimiento económico y del empleo, al desarrollo de las prestaciones sociales y de la Seguridad Social y avances en igualdad y dependencia, entre otras materias.
Zapatero ha reconocido “las dificultades” por las que atraviesa el Gobierno aunque crre que podrá “recuperar una senda de desarrollo, crecimiento y bienestar”.
Pasaron los tiempos del superávit
Cada día parece que quedan más lejanos los tiempos del superávit, cuando el presidente presumía y prometía “más gasto social”. Ahora, y después d meses de negación, el Ejecutivo español reconoce “las graves dificultades de España“, aunque todavía no ha pronunciado la palabra crisis, que imponen “la austeridad”.
La crisis está golpeando, y de qué manera, al sector financiero. El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordoñez, vaticina un aumento del negocio que podría ni siquiera llegar al 2%. Por eso se hace fundamental que busquen “nuevos nichos de negocio” y que racionalicen sus costes y sus redes de sucursales, dice el gobernador. Señala, además, que la situación es especialmente delicada para “aquellas entidades que se han especializado en la financiación de la inversión residencial”.
Otro de los graves problemas que azota a los bancos son los impagos. La morosidad de los créditos concedidos por los bancos, cajas de ahorro y cooperativas de crédito a particulares y empresas ha subido en abril hasta el 1,302%, con lo que encadena diez meses consecutivos al alza y se sitúa en los niveles del año 2000.
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