La independencia del Poder Judicial mexicano, está en juego
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Viernes, 09 de octubre 2026

La independencia del Poder Judicial mexicano, está en juego
Nuestro presidente, bastante confuso también en materia de posiciones de política exterior, se manifiesta con alguna frecuencia atraído por las posiciones adoptadas en ese capítulo de la actividad a su cargo, por su colega mexicano: Andrés Manuel López Obrador, quién, no obstante, es mucho menos ideológico y mucho más pragmático que el presidente de los argentinos.
La realidad es que el admirado López Obrador es un político autoritario, bastante bien disimulado. Con su partido controlando el Parlamento, ahora aparentemente procura la lealtad de la Suprema Corte de su país.
Prueba de ello es que está empeñado en extender el mandato del presidente del más alto tribunal judicial del país de los aztecas, Arturo Zaldívar, de modo que dure en su alta posición judicial todo lo que aún la falta a López Obrador para poder completar su propio mandato presidencial.
En México los magistrados del más alto tribunal judicial del país no son electos, como en la Argentina, de modo vitalicio. De acuerdo a la Constitución de 1917, tienen mandatos con plazos bien concretos, de quince años. Transcurridos los cuales, se retiran.
Cada cuatro años, ellos eligen a su presidente, sin que pueda ser reelecto como tal por otros cuatro años, de inmediato.
El mandato presidencial del mencionado Zaldívar vence entonces en el 2022. Pero el presidente mexicano quiere que se extienda en el tiempo, de modo que su propio mandato y el del titular de la Suprema Corte venzan, ambos, simultáneamente, en el 2024.
Por lo antedicho, llama poderosamente la atención que el Congreso mexicano, dominado por Morena, el partido oficialista (tras una sesión nocturna, que resultó muy agitada) acabe de votar a favor de la curiosa iniciativa de López Obrador para extender el plazo del mandato del presidente del más alto tribunal del país, violando así expresamente las pautas constitucionales. Sin rubor alguno.
Parecería que, sin decirlo expresamente, el presidente López Obrador está re-conformando un régimen que, por décadas, fuera el tradicional en México: el del partido único de gobierno, con muy amplios poderes.
En esta rara pulseada política está en juego nada menos que la independencia del Poder Judicial mexicano, parecería estar claro.
La referida extensión del plazo del presidente de la Suprema Corte mexicana será casi seguramente judicializada por la oposición. Y, en general, se espera que ella sea –en el futuro- declarada inconstitucional.
En momentos en los que el poder de los militares mexicanos parecería haber crecido significativamente, en razón de la peligrosa ola de inseguridad que azota al país, la comentada pulseada de López Obrador tiene una importancia política indiscutible. Cualquiera sea su impredecible final.
(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.
Exclusivo para “Diario Exterior”.
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