América, Política

Ollanta Humala: máximo nivel de apoyo a un año y medio de gestión

Con un perfil más bien bajo y actitudes -y opiniones- equilibradas, el titular del Palacio Pizarro ha podido gobernar sin explosiones de corrupción o enredos mayores en su derredor, especialmente en los últimos seis meses

El índice de confianza del consumidor peruano (que mide el optimismo de los ciudadanos respecto de la situación económica de sus respectivos entornos familiares) lleva ya tres meses con una leve tendencia bajista, a estar a las cifras difundidas por el Banco Central de Reserva. No obstante, se mantiene claramente dentro del rango del optimismo y las expectativas de las empresas por contratar personal en los próximos tres meses se mantienen estables. Perú sigue a toda marcha, creciendo y destruyendo pobreza.
 
Con una tasa de interés de referencia del 4,25%, la economía peruana está creciendo saludablemente. Las proyecciones para el año en curso continúan estando en el orden del 6,3% (por encima de Chile y Colombia), aún pese a un momento de leve desaceleración en el primer trimestre del año, a punto tal que las cifras de febrero pasado habrían sido del 5,7% interanual. Esto último habría sido generado por una suave caída de la actividad del sector de la construcción peruano que en los últimos tres años ha tenido un ritmo verdaderamente formidable. Anualizado, ese sector (vital para alimentar la ocupación) sigue creciendo, al excelente ritmo del 14,5% anual.

En la balanza de comercio peruana, las cosas están razonablemente equilibradas. En febrero pasado se registró el segundo déficit comercial mensual de los últimos siete meses, por una caída de las exportaciones de materias primas similar a las registradas en otros países de la región como consecuencia del debilitamiento de las compras chinas, ahora felizmente recuperadas. Mientras las importaciones de bienes de capital siguieron firmes, como cabía esperar, respondiendo al clima de dinamismo de la economía peruana toda.
 
En ese interesante escenario de bonanza económica, no es demasiado extraño que la imagen del presidente Ollanta Humala, a un año y medio del comienzo de su gestión, tenga un notable 60% de respaldo.
 
En su momento, las imágenes de Alejandro Toledo y de Alan García tuvieron, en esa misma instancia temporal, niveles de apoyo de apenas el 19% y el 24%. Pero recordemos que el propio Ollanta Humala tuvo un 70% de apoyo en septiembre de 2011, que luego cayó al 41% y que ahora, según queda visto, se ha recuperado muy bien.

Con un perfil más bien bajo y actitudes -y opiniones- equilibradas, el titular del Palacio Pizarro ha podido gobernar sin explosiones de corrupción o enredos mayores en su derredor, especialmente en los últimos seis meses.
 
Con un estilo sobrio, casi austero, y apariciones públicas no demasiado frecuentes, Humala no ha abrazado el descarado andar demagógico de otros gobernantes de la región. Y eso ayuda.
 
A lo que cabe sumar el apoyo generado por programas sociales que han obtenido buena respuesta. Y la buena imagen pública de su esposa Nadine Heredia, quien suele hacer las veces de su vocera, con discreción y sin soberbia. Para el 77% de los peruanos, por esto no sería imposible que ella pretendiera seguir a su marido en la presidencia del Perú, en las elecciones de 2016. Esto, aunque la posibilidad está vedada por la normativa vigente. Este tema, delicado, puede obviamente tener un alto costo político, si llegara a materializarse.
 
Llega el momento de enfrentar algunas decisiones políticas complejas. Como qué hacer con el posible indulto al ex presidente Alberto Fujimori. O como enfrentar a las protestas sociales que han vuelto a aparecer.
 
Por ahora, para Humala, días de aplauso y de incienso. Pero en política lo normal es el combate, no la tranquilidad. Sin embargo, Humala hasta hora le ha hecho bien al Perú y el Perú seguramente también le ha hecho bien a un Humala mucho más maduro que ha dejado de lado la demagogia y comprendido que debe gobernar para todos los peruanos por igual, aunque sea cierto que las urgencias de quienes menos tienen requieran siempre atención especial.
 
Emilio J. Cárdenas
Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

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