El presidente de Perú, Alan García, aceptó ayer la dimisión del gobierno en pleno, según anunció en una ceremonia pública el primer ministro, Jorge del Castillo. El país andino vive una semana negra salpicada por un atentado de los terroristas de Sendero Luminoso que costó la vida a 14 personas
Yehude Simon será el nuevo primer ministro
El presidente de Perú, Alan García, designó ayer al político independiente Yehude Simon como nuevo primer ministro en un intento por recuperar la confianza de los ciudadanos y aplacar la crisis desatada por el “Petrogate“.
La elección de Yehude Simon, político muy reconocido por su labor al frente del gobierno de Lambayeque y su talante abierto al diálogo, tiene como objetivo cerrar las heridas de la crisis que afectó la credibilidad del anterior primer ministro, Jorge del Castillo, y del Partido Aprista en su conjunto.
La dimisión del Gobierno es un punto de inflexión en la crisis del “Petrogate“, como ya es conocido este escándalo en el país andino.El asunto se destapó cuando se divulgaron una serie grabaciones sobre presuntas maniobras ilícitas para que la empresa noruega Discover Petroleum obtuviera los cinco lotes petroleros que les fueron adjudicados en septiembre pasado en consorcio con la petrolera estatal Petroperú.
En esas grabaciones, el ex ministro y militante del oficialista Partido Aprista Rómulo León, y el directivo de la empresa pública que gestiona las licitaciones petroleras, Perupetro, Alberto Químper, hablaban sobre sus maniobras y el dinero que recibirían por lograr la adjudicación de ciertos lotes a la empresa europea.
Las grabaciones le costaron fulminantemente el puesto al ministro de Energía y Minas, Juan Valdivia; al presidente de Petroperú, César Gutiérrez; así como a Químper. Posteriores audios citaban los nombres del premier Jorge Del Castillo y del polémico ministro de Salud, Hernán Garrido Lecca, en los supuestos negocios irregulares para la construcción de hospitales con socios de León y Químper.
León, que se encuentra en paradero desconocido, y Químper, bajo arresto, habrían cobrado hasta 100.000 dólares por lograr que Discover obtuviera los contratos pese a tratarse de una pequeña empresa sin experiencia en Perú y con tan sólo 26 empleados.
En su discurso de despedida, el exprimer ministro Del Castillo afirmó que tanto él como sus ministros se van del Gobierno “con la frente limpia, en alto” y negó cualquier relación con las sospechas de corrupción surgidas en los últimos días. En este sentido, el ex jefe del Ejecutivo se mostró dispuesto “a ponerse a las órdenes de cualquier organismo” que quiera investigar el desempeño de su gabinete en los dos años en los que realizó su labor.
Del Castillo lamentó la salida de sus ministros, sobre muchos de los cuales se especula que permanecerán en el puesto en cuanto se nombre a un nuevo primer ministro, por “la presencia de corrupción ajena a ellos” y que “sin duda fue aprovechada por otros sectores políticos”.
Sendero Luminoso reaparece
Las malas noticias en el país andino no se han quedado en la crisis política. El grupo terrorista Sendero Luminoso, al que se daba casi por extinguido en Perú, protagonizó uno de los peores atentados de los últimos años al matar a 14 personas, varias de ellas militares, en una emboscada tendida en una remota región productora de cocaína.
Un comunicado del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas acusó a “delincuentes narcoterroristas de Sendero Luminoso” de perpetrar este atentado contra un convoy de cuatro camiones particulares que transportaban a militares y a varios civiles, entre ellos mujeres y niños.
Los senderistas primero detonaron una carga explosiva y después “hicieron disparos con armas de fuego de largo alcance contra todos los vehículos”, según el comunicado militar.
La zona donde se cometió el atentado se halla en el Valle del Río Apurímac y Ene (VRAE), que abarca los departamentos de Ayacucho, Junín y parte de la Amazonía.
La región del VRAE es una de las mayores productoras de hoja de coca y cocaína de Perú y con fuerte presencia de los remanentes de Sendero Luminoso que rechazaron el alto el fuego ordenado por su fundador, Abimael Guzmán, en 1992 y a los que el Gobierno acusa de haberse convertido en una sucursal del narcotráfico.
Desde agosto pasado, las fuerzas armadas peruanas llevan a cabo una agresiva campaña en el VRAE, especialmente en la zona boscosa del Vizcatán, donde se han sucedido varios enfrentamientos armados que han causado víctimas en ambas partes. Los soldados también han tomado varios campamentos terroristas, destruyeron lugares de maceración de droga y detonaron minas contrapersonal.
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