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Argentina: Camino a sus Elecciones Nacionales Intermedias

Veamos cómo está el país de cara a esos comicios que se aproximan velozmente.


       
El próximo 14 de noviembre, Argentina tendrá sus elecciones nacionales intermedias. Se pronostica una derrota dura para el “kirchnerismo”. Muy dura, según la opinión mayoritaria y las encuestas. Veamos cómo está el país de cara a esos comicios que se aproximan velozmente. Con una serie de “píldoras” encadenadas, que se explican por sí mismas.
 

  1. El orgullo de ser Fernández 

            El apellido de nuestro presidente y curiosamente también el de nuestra vice-presidente es: Fernández, de raigambre aparentemente valenciana. Fue el que llevaron 4 reyes de Castilla y León. También el de 2 reyes de Aragón y el de un rey de Portugal. Y, queda visto,el de algunos altos políticos argentinos.En este último caso, sin alcurnia alguna. Rápidamente se hizo popular, en el mundo hispano. Hoy el 3,8% de los mexicanos lleva ese apellido. Y el 2,16% de los españoles. Un montón de gente, entonces.
 
De origen sefardí, como tantos, deriva del patronímico Ferdinando. Como sucede también con otros apellidos archi-comunes, como es el caso de Sánchez y de algunos más.
 
Ocupa el puesto 28º entre los apellidos españoles más usados en el mundo. Y es muy popular, asimismo, en el sur de Francia, especialmente en la zona de Marsella.
 
Está notoriamente asociado a grandes males argentinos y aún está realmente muy cerca de ellos.Lo que, por obvio, no necesita explicación.
 
Fernández se ha vuelto casi un sinónimo de: problema. Y de corrupción. Sobre todo como consecuencia de la presencia de la vice-presidente: Cristina Fernández de Kirchner.Y de sus esfuerzos por quedar impune frente a las numerosas acusaciones por corrupción que se acumulan en su derredor.
 

  1. Aníbal Fernández afirma, mendazmente, que el “kirchnerismo” no perdió las recientes elecciones.

 
            La historia política de Aníbal Fernández, el nuevo Ministro de Seguridad, no es precisamente brillante. Con rara frecuencia, el ministro mencionado ha estado “peleado” con la verdad. Descaradamente.
 
Y, aparentemente, aún sigue estándolo. Puesto que acaba de afirmar, muy suelto de cuerpo, que el oficialismo “no perdió las elecciones recientes”, las llamadas “Paso”. Aprovechando para calificar, de paso, a “la derecha” de “berreta”. Increíble. La toma, despectivamente, por un conjunto de tontos.
 
Pero los argentinos ya lo conocen. Bien. Por esto, en las elecciones nacionales del próximo 14 de noviembre las encuestas de opinión anuncian otro estrepitoso fracaso para el “kirchnerismo”, movimiento patagónico que, no puede dejar de recordarse, llegara de pronto al poder político de la mano del inefable peronista Eduardo Duhalde, que siempre trata de que este “detalle” no se note. Porque sabe muy bien el inmenso daño histórico que con sus equivocadas recomendaciones y endosos nos ha causado, lo que pesa mucho en su pequeña mochila política argentina.
 
La enorme responsabilidad de Duhalde no desaparecerá con el mero paso del tiempo y es realmente fea como factor de mucho peso en la actual etapa de la continuada decadencia argentina que lleva ya siete sostenidas décadas de daño al país.
 
La Argentina, como ocurre frecuentemente con los náufragos, no ha podido, ni sabido, elegir puerto y ha navegado entonces a la deriva, sin encontrar la forma, ni la manera, de salir del tobogán de su decadencia.
 
No debemos olvidar aquello de que el pecado emplea muchos instrumentos, pero que la mentira es un “mango multiuso”, que se adapta  fácilmente a todos. Lo de Aníbal Fernández nos lo recuerda hoy, con toda claridad. Cada vez luce menos atractivo y más incompetente. Y menos veraz.
 

  1. La pobreza: un problema bien serio, a enfrentar y resolver.

 
            Desde la crisis cambiaria del 2018, la pobreza se ha transformado en un problema bien serio que los argentinos deben enfrentar con decisión y ansias reales de superarlo.
 
Hoy ella afecta al 40,6% de la población. Esto es, a unos 18,6 millones de argentinos. La indigencia, por su parte, es del 10,7%, afectando entonces a unos 4,9 millones de argentinos. Para peor, la pobreza argentina está creciendo y el actual gobierno nacional es claramente uno de los más ineptos de toda nuestra historia como nación.
 
            Los principales centros urbanos donde la pobreza azota más fuerte son: Resistencia (Chaco), con el 51,9% de su gente en la pobreza. Le siguen: Santa Fe, con el 50,5%; Santiago del Estero, con el 50,2%; Formosa, con el 47%; Córdoba, con el 46,6%; Tucumán, con el 46,2%; San Luis, con el 44,3%; Mendoza, con el 43,7%; y el Gran Buenos aires, con el 45,3%.
 
Sólo en la Patagonia, aún despoblada en buena medida, el tema de la pobreza parece estar evolucionando razonablemente bien.
 
Los jóvenes son, claramente, los más afectados, con el 54,3% en la pobreza. A lo que se suma que seis millones de niños viven hoy sumergidos también en la pobreza; de los cuales, un millón ochocientos mil no tienen para cubrir siquiera sus necesidades básicas alimenticias. La pandemia –concretamente- hizo crecer la pobreza argentina en unos seis puntos porcentuales.
 
Entre las personas de más de 65 años, la pobreza argentinas es del 13,8%. La inflación, alta, es otro factor que obviamente impulsa al crecimiento de la pobreza.Nada bien, es evidente. Y mucho que hacer por delante.
 

  1. Varias Cancillerías, en una sola

            La República Argentina cuenta con más de mil diplomáticos profesionales. Muchos de ellos con excelente formación y reconocida experiencia. Otros, no tanto.
 
No obstante, para poder avanzar en la “carrera” diplomática parecería ser necesario contar con “vinculaciones políticas”. Particularmente cuando se requiere acción confirmatoria del Poder Legislativo. Por esto, los profesionales del servicio exterior se agrupan en torno a los partidos. De modo que haya un grupo de kirchneristas, otro de radicales, un tercero de peronistas ortodoxos, y un cuarto que, en todo caso, prefiere tratar de mantener su independencia.
 
            A estar a las noticias recientes, la llegada de Santiago Cafiero a la Cancillería, desplazando desordenadamente a Felipe Solá, no parece haber alterado la situación antes comentada. Por “zoom” se hacen reuniones a las que se invita a concurrir a los funcionarios “del mismo palo político”. Y a aquellos que, sin ser diplomáticos de carrera, parecieran serlo porque siempre consiguen la titularidad de alguna embajada argentina en el exterior. Un ejemplo de esto último es el de Hernán Patiño Mayer quien, a los 71 años, acaba de ser designado embajador en Hungría, país en el que se vive muy bien. Con relativamente poco quehacer diplomático.
 
El diputado Eduardo Valdés, titular de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Baja, pareciera ser el “padrino” más activo de los diplomáticos afines al gobierno actual.
 
Los diplomáticos kirchneristas defienden el patológico proceder antes descripto, señalando que –en su momento- ellos quedaron “relegados” durante la gestión del ex presidente Macri. Por ello, este sería –sostienen- su “turno”. La gremial del personal del servicio exterior de la Nación está hoy aparentemente en manos del kirchnerismo, lo que es también una señal.
 
Es cierto que hay personas que, sin ser necesariamente diplomáticos “de carrera”, conocen perfectamente el mundo exterior y tienen excelentes contactos de larga data y gran valía en el capítulo de la Política Exterior. Sus designaciones deben –no obstante- ser excepcionales, pese a que, generalmente, ellas no se transforman en dificultades. También es cierto que hay quienes carecen totalmente de esas características, pero han descubierto que la “vida diplomática” es, para ellos, descansada, llevadera y conveniente.
 
La situación antes descripta, que no es la ideal, se mantiene en la gestión del actual gobierno. De más está decir que esto genera el natural “malestar” en el cuerpo diplomático profesional. Comprensible, es obvio.
 
Pese a todo ello, el canciller Santiago Cafiero no parece estar dispuesto a cambiar de actitud y se rodea de aquellos que supone “fieles” a su “liderazgo” y al actual gobierno nacional. “Afines” a él, entonces. Privilegiados.
 
 
(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.
 
 

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