La licitación del AVE de Brasil o trem-bala puede retrasarse hasta 2016. Una serie de enfrentamientos surgidos en el seno del Gobierno que preside Dilma Rousseff han llevado al país a ampliar los plazos una vez más. Oficialmente, el Gobierno asegura que la subasta tendrá lugar en 2014.
De momento parece que el Gobierno brasileño quiere aplazar hasta dentro de un año la decisión acerca de quién construirá el tren que unirá Río de Janeiro con São Paulo, y en la que están interesados consorcios de España, Francia y Alemania, según informa la agencia EFE. El presidente del órgano del que depende la subasta, la Empresa de Planeamiento y Logística (EPL), Bernardo Figueiredo, ha subrayado que la decisión de posponer la subasta se ha tomado después de conversar con los países interesados.
Francia estaba dispuesta a participar ya en la licitación, pero España pidió “más tiempo” y Alemania que se atrasase en más de un año, según ha dicho Figueiredo en una rueda de prensa, que ha añadido que la iniciativa “sigue en pie”.
Empresas interesadas en el proyecto del primer tren de alta velocidad de Iberoamérica, con un macrocontrato estimado en unos 13.000 millones de euros, se quejaron a las autoridades brasileñas de que un reciente cambio en los pliegos de condiciones, que modificaban el importe que deben pagar las compañías por desarrollar el servicio, beneficiaba a la propuesta francesa -encabezada por Alstom- ya que exigía al resto de ofertantes realizar una labor extra de búsqueda de avales bancarios y de documentación.
Este aplazamiento en la licitación de la fase inicial del AVE carioca, de un total de 511 kilómetros de longitud, dará al Gobierno de Rajoy margen suficiente para tratar de acercar posiciones entre las dos ofertas españolas que pretendían competir por el proyecto de alta velocidad Río de Janeiro-São Paulo. El objetivo de Fomento era que las compañías españolas concurrieran por todos los medios juntas, tal y como ya había ocurrido con el concurso del AVE La Meca-Medina.
El accidente del tren en Santiago no tiene nada que ver
El Consorcio español promovido por el Ministerio de Fomento desvinculó ayer su solicitud de aplazamiento con el accidente del Alvia en Angrois tras recordar que la petición de aplazamiento se cursó en el mes de junio porque era “difícil”, con el tiempo que quedaba disponible -argumentan- realizar un análisis “serio y profundo” de los riesgos, sobre todo de tipo financiero, que conlleva la concesión.
Desde Brasil, el ministro de Transportes, César Borges, descartó hace dos semanas que el siniestro en Angrois impidiese la participación de las empresas españolas. Y es que el pliego de condiciones establece que no pueden optar los operadores que hayan sufrido accidentes mortales en un periodo de cinco años en una línea de alta velocidad, pero según insistieron tras el accidentes en Santiago tanto el departamento que dirige Ana Pastor como el Gobierno brasileño, el tramo en el que ocurrió el descarrilamiento del Alvia “no es de alta velocidad”.
Las firmas españolas han intensificado su labor durante estas dos últimas semanas para lavar la imagen internacional de la Alta Velocidad española, con el fin de “atenuar” el eventual efecto que pueda tener sobre ella el accidente de un tren Alvia registrado en Santiago de Compostela el 24 de julio.
Pese al aplazamiento en la adjudicación de la fase inicial del AVE que conectará las ciudades de Río de Janeiro, São Paulo y Campinhas, el Ministerio de Transportes de Brasil ratificó ayer el calendario de la entrada en servicio de su ambicioso plan de alta velocidad: en 2020 entrará en servicio.
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