Política

Brasil: Fisuras sin consecuencias en la alianza de gobierno

La cercanía de las elecciones hace que los partidos que apoyaban a Lula vuelvan a reconsiderar sus estrategias. Sin embargo, la gestión del presidente brasileño parece consolidarse cada vez más, de la mano de una creciente popularidad.

Opinión: Emilio Cárdenas
La coalición de gobierno que en Brasil lidera Luiz Ignacio “Lula” da Silva
estaba, hasta no hace mucho, compuesta por nueve partidos diferentes. Todo un
mosaico de distintas identidades.


Hace algunos días, esa coalición
sufrió una defección importante. La de uno de sus partidos más activos, el
centrista PMDB.

No obstante, dos de los ministros del gobierno federal,
que pertenecían a esa agrupación, y nada menos que 19 de los 22 senadores
federales que también militan en ella se negaron a abandonar el gobierno
siguiendo las directivas derivadas de una convención especial convocada por su
propio partido. Para ello argumentaron que hacerlo supondría lesionar la
gobernabilidad brasileña.

Hasta allí el relativo valor de la lealtad en
el curioso universo de la política. En Brasil y en cualquier parte. Ocurre que
el PMDB parece estar dividido, con los gobernadores e intendentes por una parte,
como el ex gobernador de Río de Janeiro, Garotinho, que compiten todo el tiempo
y “a cara de perro” en las elecciones en sus respectivos niveles con el PT de
“Lula”, y quienes militan en la administración nacional que trabajan -en equipo-
cerca de “Lula”, sin competir con él, por la otra. Garotinho, particularmente,
cree que podrá enfrentar a “Lula” en el 2006 y desea salir de su “entorno” y
tomar alguna distancia.

Lo cierto es que en el PMDB militan políticos
con diferentes prismas ideológicos. Algunos son más bien liberales y se sienten
cómodos con las reformas de los 90. Otros, en cambio, son más bien estatistas y
nacionalistas, prohijando -en este caso- una mayor intervención del Estado en el
quehacer económico nacional. A la manera -los segundos- del llamado
“progresismo”, que parece haberse puesto de “moda” en el sub-continente.


Ocurre que Brasil está saliendo trabajosamente de la crisis de 2002 y la
popularidad del presidente “Lula” está ahora creciendo, luego de la caída que
sufriera a principios de año, cuando las recetas ortodoxas aún no habían rendido
sus frutos.

Pero se está acercando otra importante etapa electoral y
cada partido está volviendo a reconsiderar sus propias estrategias. Tan es así,
que “Lula” casi pierde recientemente a otro aliado. En este caso, al Partido
Socialista Popular. Su representante en el equipo de gobierno, Ciro Gomes,
ofreció su renuncia al gabinete que él integra. Por ahora, esta segunda crisis
parece haberse evitado.

A medida que se acerquen las elecciones, este
tipo de situaciones tenderá seguramente a repetirse. No obstante, hasta el
momento nada parece haber afectado significativamente a un “Lula” que no cesa de
soñar con un Brasil grande, transformado en un jugador central en el escenario
del mundo, y no se detiene en la prosecución de objetivos que se ha fijado.
Entre ellos, el logro de una banca permanente en el Consejo de Seguridad de la
ONU y todo lo que ello significa para su país. Y para el nuestro, como
postergación y aparición de una hegemonía que nunca existió en nuestra región.
Además, el mantenimiento de una alianza político-comercial con China y la India
que parece haber alterado el juego de fuerzas en las conversaciones comerciales
multilaterales. No es poco.

Emilio Cárdenas es ex Representante
Permanente de la Argentina ante la Organización de las Naciones Unidas.
Originalmente publicado la revista online Economía para Todos

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