Cinco millones de parados es un fracaso colosal que trunca el mismo número de vidas, de sueños y derechos de los ciudadanos.
Hace unos días, el ex presidente Aznar decía que en España llegaremos este año a los cinco millones de parados. Una cifra que estremece sólo con imaginarla. El drama, no sólo no se contiene sino que va a crecer de manera alarmante. Hemos sabido también que en muchas comunidades las cifras del desempleo se maquillan a la baja. Mientras el Gobierno decreta unos insondables brotes verdes, la cruda realidad anticipa tiempos de actividad laboral chamuscada.
La convicción con la que Aznar presagia el desastre nacional que supone el paro discurre pareja a la pachorra oficial con la que se administra la información sobre la crisis. Si el primer gran error fue negar la evidencia cuando se palpaba con las manos, abunda Zapatero en el desacierto afeitando los datos, edulcorando los efectos y distrayendo al personal.
Cinco millones de parados es un fracaso colosal que trunca el mismo número de vidas, de sueños y derechos de los ciudadanos. Es la crónica de un descalabro colectivo que el Gobierno escamotea ante la incapacidad para ponerle freno.
Cinco millones de parados es un record maldito que debe tener un corolario de rectificación y cambio urgentes. No es razonable que se mantenga una quimera de recuperación económica sin asumir la responsabilidad de corregir el rumbo.
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