En una reciente emisión, reproducida y distribuída activamente por el gobierno venezolano de Nicolás Maduro, TELESUR afirmó que los Estados Unidos tienen una enorme presencia militar en Costa Rica
La empresa mediática venezolana TELESUR está controlada por sus accionistas mayoritarios: Cuba y Venezuela. Entre ambos parecen conducir la cuidadosa elaboración de sus contenidos ideológicos y definir sus estrategias de difusión. Con el dinero de los demás accionistas incluido: esto es de la Argentina y del Uruguay también.
Por eso es indignante que sea usada para sembrar sospechas inexactas contra la democracia más respetada de América Central: la de Costa Rica.
En una reciente emisión, reproducida y distribuída activamente por el gobierno venezolano de Nicolás Maduro, TELESUR afirmó que los Estados Unidos tienen una enorme presencia militar en Costa Rica; país que, por su parte, no tiene, como se sabe, fuerzas armadas.
A estar a las noticias difundidas por TELESUR, sin investigarlas obviamente, habría en territorio de Costa Rica nada menos que 48 buques de guerra, 200 helicópteros artillados, seis aviones de combate, un portaviones y 13.000 infantes de marina. Todos ellos norteamericanos. No es así. La noticia es mendaz y tendenciosa.
Por ello, el propio gobierno de Costa Rica, justificadamente irritado, la acaba de desmentir terminantemente. Como naturalmente corresponde. Porque el país centroamericano ha hecho de la paz un componente central de su identidad. Desde hace muchos años. Como lo acaba de recordar oportunamente su presidente, Laura Chinchilla.
Que desde La Habana y Caracas se ataque a Costa Rica no sorprende. Impunemente. Después de todo, el país centroamericano acaba de pronunciarse masivamente en las recientes elecciones nacionales por las ideas de centro y de la economía de mercado. Inapelablemente. Con una presencia de votantes de la izquierda que -en esta oportunidad- no llegó siquiera a la quinta parte del total de los sufragios que se emitieron. Marginal, entonces.
Lo que seguramente irritó al emotivo, pero claramente inepto, Nicolás Maduro. El hombre que tiene en su haber nada menos que haber destruido a la economía venezolana, lo que no era una tarea fácil. Pero lo logró.
Tan es así, que un colega de Maduro, el representante de Carabobo en la Asamblea Nacional de Venezuela, José Rafael Ávila, en una rara demostración de ciencia económica primitiva, está proponiendo que, para paliar la falta de alimentos venezolana, cada ciudadano “críe pollos en su propia casa”. Esto es un regreso a la edad de piedra. A la agricultura familiar. Difícil de tomar en serio.
Aunque uno dude si ello es motivo de risa o de llanto. Hasta el Twitter, a través del cual Ávila hizo su propuesta, pareció temblar por un mar de reacciones jocosas. Nuevamente, no sabemos si lo sucedido es motivo de risa o de llanto.
Según Ávila, la idea se nutre en el “pensamiento, obra y acción de Hugo Chávez, que –agrega Ávila- nos da fuerza para enfrentar las dificultades”. Pobre Chávez, sus seguidores agrandan sus errores, sin compasión alguna. No sólo Maduro. También otros, queda visto.
Aunque lo cierto sea que la realidad en la que está sumergida la sociedad venezolana habla por sí misma. Por esto, cuando Maduro visita estadios de béisbol, la rechifla popular es unánime y general. Aunque Maduro “se haga el sota”. Notable. Por esto el hartazgo que gritan las calles de las principales ciudades venezolanas. Con esperanza de cambios.
Emilio J. Cárdenas
Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.
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